Defensa impone sanciones por retrasos y fallos técnicos
Indra ha entregado al Ministerio de Defensa un nuevo lote de 14 vehículos blindados 8×8 Dragón en las instalaciones de Alcalá de Guadaíra (Sevilla). Con esta remesa, el Ejército de Tierra ha recepcionado 30 unidades en lo que va de año, una cifra que, lejos de disipar las dudas, vuelve a poner de relieve los problemas estructurales que arrastra uno de los programas estrella de la modernización militar española.
Según fuentes conocedoras del proyecto, el compromiso actual de Indra pasa por entregar 57 vehículos antes de que finalice 2025, lo que obligaría a transferir otras 27 unidades en apenas unos días. Un calendario ajustado que llega tras años de demoras y correcciones forzadas por parte de Defensa.
Entregas parciales en un programa millonario
Los vehículos entregados corresponden a la versión de vehículo de combate de infantería (VCI), una de las múltiples configuraciones previstas dentro del programa. El contrato original del 8×8 Dragón, firmado en agosto de 2020 con Tess Defence por 1.786 millones de euros, contempla la entrega de 998 blindados en tres fases.
Sin embargo, lo que debía ser un proyecto estratégico fluido se ha convertido en un ejemplo recurrente de retrasos, sobrecostes y falta de cumplimiento de hitos técnicos, una situación que se ha agravado desde que Indra tomó el control de Tess Defence.
Indra, al mando de Tess Defence… y de los problemas
El programa 8×8 Dragón, con un coste total cercano a los 2.000 millones de euros, fue adjudicado a Tess Defence, sociedad actualmente controlada por Indra con el 51,1% del capital. El resto del accionariado se reparte entre Sapa Placencia, Escribano Mechanical & Engineering y Santa Bárbara Sistemas, con un 16,3% cada una.
Desde que Indra se situó como accionista mayoritario, el Ministerio de Defensa no solo ha tenido que asumir nuevos retrasos, sino también exigir modificaciones técnicas adicionales para que los vehículos cumplieran con los estándares operativos mínimos.
La primera fase se retrasa hasta 2028
La fase 1 del programa, que incluye la entrega de 348 vehículos, debería haberse completado hace años. Sin embargo, Defensa maneja ahora 2028 como nueva fecha objetivo, tal y como reconoció recientemente la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, en la Comisión de Defensa del Congreso.
Valcarce detalló que el Ministerio ha tenido que solicitar a Indra múltiples ajustes: desde el paso de configuraciones básicas a completas, hasta la actualización de simuladores, sistemas de conciencia situacional, formación virtual y apoyo a la entrada en servicio. Cambios necesarios, pero que evidencian que el diseño inicial del programa no estaba suficientemente maduro.
Multas, recursos y derrota judicial de las empresas
Los retrasos no se han quedado en el terreno político. El programa acabó en los tribunales tras la imposición de penalizaciones económicas por parte de Defensa. En total, el Ministerio ha sancionado a las empresas con 9,19 millones de euros por incumplimientos de plazos y de hitos técnicos.
Las compañías recurrieron las multas, pero finalmente Defensa ganó el litigio y las empresas desistieron de continuar el proceso judicial. Un desenlace que confirma, de facto, la existencia de fallos graves en la ejecución del programa.
Un programa estratégico convertido en símbolo de mala gestión
La entrega de nuevos vehículos permite a Indra exhibir avances puntuales, pero no oculta una realidad incómoda: el 8×8 Dragón se ha convertido en símbolo de los problemas de gestión, planificación y control en los grandes programas de defensa liderados por la compañía.
Mientras el Ejército de Tierra sigue esperando cientos de blindados y Defensa ajusta plazos una y otra vez, Indra refuerza su posición como actor central del sector, pero también acumula críticas por un proyecto que debía modernizar capacidades clave y que, cinco años después de su adjudicación, sigue lejos de cumplir lo prometido.


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