Una decisión que condicionará el futuro de Indra y la credibilidad del sistema
El consejo de administración de Indra tiene previsto abordar este jueves un paso decisivo para el futuro de la compañía: dar luz verde al inicio formal de las negociaciones para una posible fusión por absorción con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa propiedad de su propio presidente, Ángel Escribano. Así lo trasladan fuentes conocedoras del proceso a Expansión.
La operación, que ya fue calificada en diciembre como “coherente con la estrategia” del grupo, vuelve ahora a la mesa del consejo en un contexto marcado por la controversia, el retraso acumulado y un creciente malestar institucional por el evidente conflicto de interés que plantea.
Una operación bajo lupa por el conflicto de interés
El principal foco de fricción no ha cambiado: los hermanos Escribano controlan EM&E y, al mismo tiempo, ocupan posiciones clave en Indra. Ángel Escribano preside la multinacional tecnológica, mientras que su hermano Javier Escribano es consejero dominical, en representación del 14,3% del capital que la empresa familiar mantiene en la compañía.
Esta doble condición ha obligado a Indra a extremar las cautelas. El consejero delegado, José Vicente de los Mozos, ha impulsado la creación de una comisión específica para supervisar el proceso, consciente de que cualquier paso en falso podría derivar en impugnaciones legales, reproches regulatorios o incluso conflictos con los accionistas minoritarios.
El Gobierno enfría su apoyo y pide frenar el calendario
Aunque en un primer momento la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) —principal accionista con el 28% del capital— respaldó la integración, el clima ha cambiado. El ruido político, la acumulación de contratos de Defensa adjudicados a Indra y la sensación de concentración excesiva de poder han llevado a Moncloa a pisar el freno.
Según las fuentes consultadas, el Ejecutivo ha pedido esperar a las cuentas auditadas de 2025 tanto de Indra como de EM&E antes de tomar cualquier decisión definitiva. En la práctica, esto supone aplazar la operación y enfriar una fusión que, en teoría, debía haberse cerrado ya el año pasado.
Fusión por absorción… o alternativas aún abiertas
Sobre la mesa del consejo se presentarán informes que recomiendan abrir formalmente las negociaciones con EM&E. La opción prioritaria es una fusión por absorción, mediante un canje de acciones de nueva emisión, sin desembolso de efectivo.
No obstante, el mercado baraja otras fórmulas:
- la creación de una empresa conjunta,
- la compra de una participación mayoritaria sin absorción,
- la constitución de un holding,
- o la aportación selectiva de activos a una nueva sociedad.
Todas ellas comparten un problema de fondo: cómo evitar que los Escribano refuercen su control sobre Indra a costa de diluir al Estado y al resto de accionistas.
Menos impulso y más recelos
De acuerdo con fuentes próximas al proceso, en las últimas semanas el entusiasmo por cerrar la operación se ha debilitado notablemente. La combinación de oposición interna en el consejo, reticencias de accionistas relevantes y prudencia gubernamental ha dejado la fusión en una especie de limbo estratégico.
Aun así, si el consejo aprueba iniciar las negociaciones, será necesario actualizar las due diligence con las cifras auditadas de 2025 para que los bancos de inversión puedan realizar una valoración ajustada de ambas compañías, infladas en los últimos meses por el auge del gasto en Defensa.
Una decisión que marcará a Indra
Lo que está en juego no es solo una operación corporativa. La posible integración con EM&E plantea preguntas incómodas sobre la gobernanza, la independencia del consejo, el papel del Estado y el uso del poder público en una de las empresas más estratégicas del país.
La reunión de este jueves no cerrará la fusión, pero sí puede abrir un proceso tan delicado como polémico, en el que Indra, el Gobierno y la familia Escribano se juegan mucho más que una operación financiera.


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