Un consejo remodelado para evitar disidencias internas
Un solo fin de semana bastó para sacudir el corazón del Ibex 35 y alterar el equilibrio de poder en dos de las empresas estratégicas del Estado. A mediados de enero de 2025, Moncloa ejecutó una operación en cadena que redibujó el mapa corporativo de Telefónica e Indra, dos grupos donde el Gobierno ejerce a la vez de accionista, cliente y árbitro regulatorio.
En apenas 24 horas, José María Álvarez-Pallete fue apartado de Telefónica, Marc Murtra abandonó la presidencia de Indra para ocupar su lugar y Ángel Escribano asumió el mando de la principal empresa española de defensa. No fue una sucesión improvisada, sino un movimiento quirúrgico con una lógica clara: reforzar el control político e industrial sobre dos “campeones nacionales” llamados a concentrar miles de millones en contratos públicos.
Un accionariado rediseñado desde el poder
La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) llevaba tiempo preparando el terreno. Antes del relevo en la presidencia, ya había permitido una profunda alteración del accionariado de Indra. El histórico equilibrio entre capital institucional y fondos financieros dio paso a la entrada progresiva de una empresa industrial familiar, nacida en Coslada (Madrid) y vinculada directamente al sector defensa.
En apenas dos años, esta compañía pasó de controlar un modesto 3% del capital a superar el 14%, convirtiéndose en el segundo accionista de Indra, solo por detrás del Estado. Su presencia en el consejo se articuló a través de Javier Escribano, mientras que el encargo político terminó concentrándose en su hermano Ángel, elegido presidente con un perfil inédito en la etapa reciente de la empresa: industrial, accionista relevante y competidor directo en negocios clave.
El nombramiento no estuvo exento de resistencias internas. No fue aprobado por unanimidad y varios consejeros alertaron del riesgo que suponía introducir a un actor con intereses cruzados en el núcleo de decisión de una empresa estratégica. Esa advertencia no tardó en materializarse.
Un consejo a medida del nuevo rumbo
Desde su llegada, Ángel Escribano impulsó una reconfiguración profunda del consejo de administración y de la alta dirección. El objetivo era claro: alinear la cúpula con un giro total hacia Defensa y blindar el control interno en un momento de decisiones críticas.
Las primeras salidas afectaron a figuras clave de la era Murtra, como Luis Abril, responsable de Minsait, y a consejeros independientes que optaron por no renovar. Sus sustitutos reforzaron el bloque favorable a la nueva presidencia. A finales de año, más de la mitad del consejo fue renovado, incluidos perfiles que habían mostrado reticencias a la integración con la empresa familiar de los Escribano.
El resultado fue un consejo más homogéneo, menos incómodo y claramente alineado con la presidencia, justo cuando la fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) entraba en su fase más delicada.
La fusión que lo condiciona todo
Por encima de cualquier otra operación corporativa, el gran elefante en la sala sigue siendo la integración de Indra con EM&E, la empresa propiedad de Ángel y Javier Escribano. Aunque formalmente ambos hermanos se han apartado de las negociaciones, el movimiento ha levantado recelos evidentes en el ámbito público y regulatorio.
La operación no implica salida de caja, sino un canje de acciones. Y ahí reside el problema: según las ecuaciones que se manejan, los Escribano podrían emerger como primer accionista de Indra, desplazando al Estado de una posición de control estratégico que Moncloa no está dispuesta a perder.
Por ese motivo, la SEPI decidió frenar los plazos y aplazar cualquier decisión definitiva hasta contar con auditorías completas y valoraciones actualizadas. El conflicto no es técnico ni financiero, sino de poder: quién manda hoy en Indra y quién lo hará mañana.
Contratos, dinero público y un crecimiento sin precedentes
Mientras la fusión se atasca, Indra ha vivido un año absolutamente excepcional en términos de contratos públicos de Defensa. En 2025, cerca del 90% de los grandes programas militares fueron a parar a un puñado de empresas, con Indra como principal beneficiaria.
La compañía concentró adjudicaciones cercanas a los 13.000 millones de euros y accedió, directa o indirectamente, a más de 7.500 millones en financiación pública al 0%. Todo ello en el marco de los Programas Especiales de Modernización (PEM), que han disparado el gasto militar y han convertido a Indra en el eje vertebrador de la política industrial de Defensa.
Ese flujo de dinero tuvo un reflejo inmediato en Bolsa. En apenas un año, la acción de Indra se revalorizó cerca de un 225%, liderando el Ibex 35 y consolidándose como valor estrella del rearme europeo.
Choque judicial y tensión internacional
El ascenso de Indra no ha estado exento de conflictos. La relación con General Dynamics, propietaria de Santa Bárbara Sistemas, se ha deteriorado hasta llegar a los tribunales. Tras frustrarse la compra de sus activos en España, la multinacional estadounidense ha optado por la vía judicial para intentar bloquear préstamos públicos y adjudicaciones millonarias concedidas a Indra y a la empresa de los Escribano.
El litigio amenaza con prolongarse y añade presión a una compañía que, pese a su crecimiento, se mueve en un terreno cada vez más politizado, donde las fronteras entre estrategia industrial, interés público y poder accionarial se diluyen peligrosamente.
Un nuevo capitalismo de Estado
El primer año de Ángel Escribano al frente de Indra no puede analizarse solo en clave empresarial. Es el reflejo de un modelo en el que el Estado interviene de forma directa en la gobernanza, el accionariado y la asignación de contratos de empresas consideradas estratégicas.
La concentración de poder, la remodelación de los órganos de decisión y la acumulación de dinero público dibujan un escenario en el que las decisiones corporativas ya no se explican por criterios de mercado, sino por una mezcla de intereses políticos, industriales y presupuestarios que marcarán el futuro de la industria de defensa en España.


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