La adquisición por parte de Indra ha despertado interrogantes entre analistas y accionistas sobre cómo afectará al futuro gobierno y autonomía de Hispasat
La adquisición de Hispasat por parte de Indra no solo representa un movimiento empresarial de gran calado, sino también un nuevo frente político en torno al control de sectores estratégicos en España. La operación, que será votada el próximo 28 de noviembre en la Junta Extraordinaria de Accionistas de Indra, ha despertado preocupación entre analistas y parte del sector político por el peso creciente del Estado en la compañía tecnológica.
Indra, cuyo accionista de referencia es la SEPI —dependiente del Ministerio de Hacienda—, aspira a hacerse con el 89,68 % del capital de Hispasat, actualmente en manos de Redeia. La operación consolidaría al grupo como un actor clave en el ámbito aeroespacial y de las telecomunicaciones, pero también reforzaría el papel y el control del Gobierno en la toma de decisiones de ambas compañías.
Pérdida de autonomía
Fuentes del sector advierten de que esta concentración podría reducir la autonomía de gestión de Hispasat y abrir la puerta a una dirección más alineada con los intereses estratégicos del propio Ejecutivo. Algunos expertos interpretan la operación como un paso más en el proceso de “repolitización” de Indra, que en los últimos años ha visto cómo el Estado ampliaba su influencia a través de nombramientos en el Consejo de Administración.
Desde la compañía se insiste en que la integración responde a una visión de país y a la necesidad de fortalecer la soberanía tecnológica nacional. Sin embargo, las dudas persisten: ¿se trata de una apuesta por la competitividad o de un movimiento para reforzar el control público sobre un sector clave de nuestra economía? La respuesta, según cuentan los expertos, dependerá del grado de independencia que conserve en Hispasat tras esta operación.
La joya de la corona: Hisdesat
Más allá del interés por Hispasat como operador de telecomunicaciones, la operación de Indra apunta a un objetivo más estratégico: Hisdesat, considerada la joya de la corona del sector espacial español. Fundada en 2001 como filial de Hispasat, Hisdesat se dedica a ofrecer servicios gubernamentales y de defensa a través de satélites de comunicaciones seguras y observación de la Tierra. Su principal cliente es el Ministerio de Defensa, para el que opera los satélites Spainsat NG y Paz, esenciales para las capacidades de inteligencia y seguridad del país.
En la actualidad, Hisdesat pertenece en un 43 % a Hispasat, un 30 % a la empresa pública Isdefe (dependiente del Ministerio de Defensa), un 15 % a Airbus Defence & Space, un 5 % a Sener Aeroespacial y un 7 % a Indra. La compra de Hispasat permitirá al grupo tecnológico elevar su participación indirecta en Hisdesat hasta cerca del 50 %, convirtiéndola en accionista mayoritario y otorgándole una posición de control sobre una empresa clave para la seguridad nacional.
Fuentes del sector interpretan esta jugada como un paso más en la estrategia del Gobierno para reforzar el control público sobre activos espaciales y de defensa, dado que la SEPI ya posee el 28 % de Indra y el 10,32 % de Hispasat.


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