El sector de Defensa español vive una expansión sin precedentes

La guerra en Ucrania y la tensión geopolítica global han convertido el sector de Defensa español en un negocio multimillonario. En un evento reciente —con jamón ibérico a discreción, como en los tiempos de la burbuja—, Indra reunió a 600 empresas, universidades y centros de investigación para reforzar su papel como “empresa tractora” de los Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ministerio de Defensa.

La compañía, controlada por el Estado a través de SEPI, se presenta como el eje del “nuevo músculo militar europeo”. Pero detrás del optimismo institucional se esconde una red de intereses cruzados entre lo público, lo privado y lo político.

Indra, del rescate al poder

Tras años de crisis, Indra ha resurgido con fuerza. Con 61.000 empleados, 4.800 millones de facturación y una subida bursátil del 190%, la empresa se ha convertido en la gran beneficiaria de los 14.000 millones de euros en préstamos a tipo 0% otorgados por el Gobierno a dedo.

El Plan Rearm UE, dotado con 800.000 millones, ha situado a Indra como el principal contratista del Estado en defensa y tecnología.
Pero su ascenso tiene una sombra: el papel de la familia Escribano.

El poder de los Escribano

Ángel Escribano, presidente de Indra desde enero, no solo dirige la empresa: también es copropietario del principal accionista privado, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), junto a su hermano Javier Escribano.

Esta empresa, semidesconocida hasta hace pocos años, ha pasado de facturar 55 millones en 2019 a 355 millones en 2024, tras encadenar adjudicaciones millonarias del Ministerio de Defensa, muchas sin concurso público.

Ahora, Indra planea absorber EM&E, lo que generaría un conflicto de interés flagrante: el presidente estaría aprobando la compra de su propia compañía. La operación ha provocado la salida de consejeras independientes, la alerta de la CNMV y el rechazo de socios como SAPA, que temen una toma de control encubierta.

El entramado de Defensa

La red empresarial del sector de Defensa está hoy fuertemente concentrada en torno a Indra y SEPI.

Entre los actores principales:

  • SAPA Placencia, propietaria del 7,9% de Indra y socia de General Dynamics, fabrica vehículos militares y se opone a la absorción de EM&E.
  • ITP Aero, participada por Indra y Bain Capital, es referente mundial en motores aeronáuticos.
  • Navantia, 100% pública, acumula pérdidas pero sigue siendo el principal astillero militar del país.
  • Oesía, socia de Indra en Epicom, recibió préstamos PEM y mantiene fuertes vínculos con exmilitares.
  • Sener, tradicional ingeniería vasca y exsocios de ITP, lidera junto a Escribano y GMV el consorcio Sistemas de Misiles de España (SMS).
  • GMV, vetada por el Banco Mundial por prácticas corruptas, sigue recibiendo contratos en defensa y espacio.
  • Aertec, que vendió a Indra su división de drones, y Urovesa, fabricante gallego de vehículos militares, también se benefician de los fondos públicos.
  • Amper, presidida por el exministro de Defensa Pedro Morenés, mantiene una red de ex altos cargos del PP y ex directivos de Bankia.

Todas forman parte del ecosistema militar español, sostenido con dinero público y tejido político.

Los contratos que engordan el poder de Indra

El próximo 28 de noviembre, Indra aprobará la compra de Hispasat, que le otorgará un 43% de Hisdesat, operadora de satélites estratégicos para defensa e inteligencia.
En esa compañía participan también ISDEFE (Defensa), Airbus, y Sener, todos beneficiarios de los PEM. La operación refuerza el control estatal sobre las telecomunicaciones militares, pero consolida a Indra como centro de poder tecnológico y político.

Puedes leer el artículo completo en El Diario.


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