El crecimiento acelerado de la industria de Defensa ha saturado Madrid hasta el punto de empujar a Escribano a trasladar su expansión y su búsqueda de personal especializado a Asturias.

La industria española de Defensa sigue creciendo al compás del rearme europeo, pero también deja al descubierto las grietas de un sistema concentrado en Madrid y cada vez más dependiente de recursos públicos. Gabriel Coloma, director de Desarrollo de Negocio para la UE y la OTAN de Escribano Mechanical & Engineering, lo verbalizó sin rodeos: “Madrid está colapsado en recursos humanos y por eso nos hemos regionalizado”. Así justificó el desembarco de la compañía en Asturias, donde ya ha instalado un centro de I+D en Avilés y proyecta abrir un centro productivo.

Javier y Ángel Escribano, CEO y presidente de Escribano.JMCadenasEXPANSION

El crecimiento meteórico de Escribano –de menos de 250 empleados a casi 1.700 y con la facturación multiplicada por cinco– no se entiende sin el contexto: un ciclo de inversiones públicas y contratos militares que ha disparado la demanda sin garantizar, según los críticos, una planificación industrial real. “Las empresas se mueven por resultados y por saber hacia dónde van las inversiones públicas; cuando hay claridad, inviertes”, admitió Coloma, dejando entrever la dependencia directa del gasto estatal y europeo.

La compañía reconoce que su expansión se vio limitada en Madrid por la falta de talento especializado, justamente en la región donde tienen su sede y donde el Gobierno central ha concentrado buena parte de los programas estratégicos de Defensa liderados por Indra, el grupo presidido por Ángel Escribano cuya posición dominante está siendo ampliamente cuestionada en el sector. En lugar de reforzar la formación o mejorar las condiciones laborales, Escribano M&E optó por “regionalizar” su producción: “Buscamos dónde estaban los grandes departamentos universitarios y encontramos ese potencial en Andalucía, Asturias, Valencia, Aragón o Cataluña”, explicó Coloma.

La estrategia fue presentada durante el II Congreso de Derecho, Defensa y Empresa, en una mesa sobre el papel de las empresas españolas ante el rearme europeo. Allí, Carolina Díaz, directora del Asturias Hub Defensa, subrayó que el Principado está ganando protagonismo gracias al impulso institucional y al aterrizaje de compañías como Santa Bárbara Sistemas, Rheinmetall, Escribano y la propia Indra. Según Díaz, el hub ha actuado como “conector y facilitador” para un tejido industrial que ya existía, pero que necesitaba visibilidad y coordinación para competir en los nuevos macroprogramas militares.

Sin embargo, este mapa de polos autonómicos revela algo más profundo: mientras Escribano y otras firmas multiplican plantillas y contratos al calor del gasto público, Madrid –convertido en el centro neurálgico del poder militar-industrial de Indra– se muestra incapaz de absorber la demanda de profesionales. La “regionalización”, presentada como virtud, es para muchos la prueba de que el actual modelo de concentración y control político del sector está empezando a hacer aguas.

Puedes leer la noticia completa aquí.

También desde aquí puedes acceder a todos nuestros post.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *