La mayor crisis interna de la tecnológica española

Indra atraviesa un momento de máxima tensión en su cúpula directiva. El consejero delegado de Minsait, la división de soluciones digitales del grupo, Luis Abril, ha presentado su dimisión, una decisión confirmada por la propia compañía en un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La salida de Abril se produce en medio del intenso debate interno sobre la posible fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa familiar del actual presidente del grupo, Ángel Escribano.

Una salida pactada en el consejo

Fuentes cercanas a la compañía señalan que el presidente de Indra, Ángel Escribano, pidió a Luis Abril que abandonara el consejo, alegando que la presencia de tres consejeros ejecutivos resultaba excesiva. Además del propio Escribano, forman parte del núcleo directivo José Vicente de los Mozos y el propio Abril.

Aprovechando el fin de su mandato, se acordó que no se plantearía su reelección. Abril, sin embargo, decidió también dejar el grupo tecnológico, aunque permanecerá temporalmente en la empresa para garantizar una transición ordenada en el liderazgo de Minsait, según ha informado Indra.

Dimisiones y nuevos nombramientos

A la marcha de Abril se suma la del exvicepresidente mundial de Volkswagen, Francisco Javier García Sanz, que ocupaba un puesto como consejero independiente.
Indra ha anunciado que propondrá a Eva Fernández Góngora y Oriol Piña Salomó como nuevos consejeros independientes para cubrir esas vacantes.

La tensión dentro del consejo también se ha visto reflejada en la dimisión irrevocable de Ángeles Santamaría Martín, quien comunicó su salida justo antes de la reunión en la que se analizaba la compra de EM&E.

Aunque la ejecutiva alegó motivos personales, varias fuentes confirman que fue una de las tres consejeras que manifestaron dudas sobre la operación, junto con Coloma Armero y Belén Amatriain.

Comisión para analizar los posibles conflictos de interés

La posible fusión entre Indra y EM&E, valorada entre 1.000 y 1.500 millones de euros, ha llevado a la creación de una comisión ad hoc encargada de estudiar los conflictos de interés que podría implicar la operación. Inicialmente compuesta por cuatro miembros, la comisión se ha reducido a tres tras la dimisión de Bernardo Villazán, miembro de la Comisión Ejecutiva.

Actualmente está integrada por Belén Amatriain (presidenta), Eva María Fernández y Josep Oriol Piña, todos ellos consejeros independientes. Su función será supervisar el cumplimiento de los principios de buen gobierno corporativo y la transparencia en el proceso de decisión.

El peso de los hermanos Escribano

El presidente de Indra, Ángel Escribano, es copropietario de EM&E junto a su hermano Javier Escribano, quien también forma parte del consejo de Indra en representación de la empresa familiar, propietaria de aproximadamente el 14% del capital.

Esto convierte a EM&E en el segundo mayor accionista de Indra, solo por detrás del Estado español, que controla cerca del 28% del capital a través de la SEPI. Esta estructura ha alimentado las críticas sobre un posible conflicto de intereses y ha motivado el refuerzo de los mecanismos internos de supervisión.

Tensión en la cúpula y advertencias legales

Fuentes próximas al consejo aseguran que algunos miembros habrían recibido presiones para abstenerse en lugar de votar en contra de la fusión, con el objetivo de evitar una fractura visible.
Sin embargo, varios consejeros han advertido que una abstención no los protegería ante posibles acciones legales de los accionistas minoritarios, lo que ha aumentado el clima de tensión dentro del grupo.

Un futuro bajo vigilancia

La reestructuración del consejo y el debate sobre la fusión con EM&E se producen en un momento clave para Indra. La operación, que busca consolidar un gran grupo español de defensa y tecnología, se enfrenta a crecientes reticencias internas y externas por el riesgo que supone para la independencia corporativa y la transparencia institucional.

Mientras tanto, la tecnológica intenta proyectar estabilidad, pero la sucesión de dimisiones y la concentración de poder en torno a los hermanos Escribano mantienen a Indra bajo la lupa del mercado y de los organismos supervisores.

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