El Gobierno adjudica a Indra un contrato de 1.687 millones pese a la controversia por su gestión, la presión de sus socios y el creciente escrutinio sobre el reparto del gasto militar.
El Ministerio de Defensa ha iniciado negociaciones para adjudicar a Indra un contrato de 1.687 millones de euros por el suministro del sistema COAAAS, una de las mayores compras militares del año, pese a las crecientes dudas sobre la gobernanza de la compañía y el papel dominante que está adquiriendo en los programas estratégicos del Estado.
Según la tecnológica, el sistema permitirá integrar radares, sensores y distintas armas para responder a amenazas aéreas —desde drones hasta misiles—, aunque Indra no fabricará los interceptores, solo el sistema que los coordina. La compañía asegura que el radar MTR10, pieza central del programa, puede montarse y desmontarse en apenas minuto y medio, una declaración que contrasta con los retrasos y problemas técnicos que la empresa ha acumulado en otros proyectos clave.

Aun así, Indra afirma que su solución la sitúa “en una posición de liderazgo europeo”, una afirmación que diversos analistas del sector miran con cautela ante la falta de capacidad industrial propia y el creciente control de la compañía por parte de los hermanos Escribano, que simultáneamente impulsan la polémica fusión con EM&E.
Un contrato millonario en un contexto de favoritismo industrial
Este programa forma parte de los 31 grandes contratos militares anunciados por el Gobierno para disparar el gasto en Defensa hasta el 2% del PIB. Sin embargo, la concentración de adjudicaciones está despertando críticas: Indra, Airbus y Navantia acaparan el 98% de todos los fondos, ya sea como contratistas o accionistas de empresas adjudicatarias.
La lista incluye desde un sistema integral de ciberdefensa valorado en 132 millones hasta el nuevo programa de helicópteros de Airbus por casi 2.000 millones. Pero el caso más llamativo vuelve a ser Indra, presidida por Ángel Escribano, que además ha logrado el contrato para la nueva artillería móvil del Ejército en alianza con EM&E, su futuro socio si prospera la cuestionada fusión.
Competidores relegados y un poder creciente
La adjudicación del programa de artillería desplazó a General Dynamics European Land Systems, que durante décadas dominó el mercado español de plataformas terrestres. El sector ve en los últimos movimientos del Gobierno un alineamiento cada vez más evidente con Indra, una empresa cuya capacidad real para asumir todos estos programas sigue siendo objeto de debate.
Mientras Defensa acelera la firma de contratos, crece el temor a que España esté construyendo una dependencia excesiva de una sola compañía, especialmente en un momento en el que la transparencia, la competencia y el control de los conflictos de interés están siendo cuestionados como nunca dentro de Indra.


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