Dos portazos que desarman la estrategia de Moncloa

El ambicioso proyecto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para alumbrar un gran campeón nacional de Defensa y Seguridad se ha desmoronado antes de siquiera arrancar. La idea consistía en integrar en un mismo grupo a Indra, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), Santa Bárbara Sistemas —filial de la estadounidense General Dynamics— y la vasca SAPA Placencia, para después dar el salto a alianzas europeas. Pero tanto los americanos como los Aperribay —propietarios de SAPA— dijeron “no” de forma tajante, según confirman fuentes políticas citadas por ABC.

Un proyecto que nació muerto

La iniciativa empezó a tomar forma durante la etapa de Marc Murtra al frente de Indra, y continuó cuando Ángel Escribano asumió la presidencia el pasado enero. Sin embargo, el plan saltó por los aires cuando Santa Bárbara descartó públicamente la posibilidad de ser comprada, y la familia Aperribay rechazó siquiera sentarse a negociar una integración con Indra.

Ambas compañías prefieren, por ahora, mantener únicamente la colaboración existente dentro del consorcio Tess Defence, responsable del desarrollo del vehículo 8×8 Dragón para el Ejército de Tierra.

Giro de estrategia: fusionar Indra con EM&E

Ante el bloqueo, el Gobierno redujo su objetivo a cerrar cuanto antes la fusión de Indra con EM&E, la empresa familiar de los hermanos Escribano. La operación —analizada por una comisión de consejeros independientes— podría aprobarse en el último consejo del año o retrasarse al primer trimestre de 2026.

Si el informe interno concluye que no hay conflicto de interés —pese a que Ángel Escribano preside Indra y Javier Escribano preside EM&E— los accionistas más reticentes, entre los que los rumores siempre han apuntado a Sapa, aprobarán la operación.

Los expertos señalan que una Indra reforzada con EM&E permitiría aumentar escala, reducir duplicidades y situar a España en una posición más sólida en la actual carrera europea por el rearme.

Para calmar inquietudes dentro del Gobierno y de la propia SEPI, los hermanos Escribano se habrían comprometido a que, tras la operación y la prevista ampliación de capital de 1.000 millones, su participación nunca superará el 28% que posee el Estado. Actualmente Escribano M&E controla el 14,3% y, tras la fusión, rondaría algo más del 20%.

El espejo alemán y el sueño inacabado

La Moncloa se inspiraba en Rheinmetall, el gigante alemán que acaba de anunciar su reorganización y expansión hacia una nueva división naval en 2026. El Gobierno veía factible replicar este modelo integrando en el futuro a una Indra ampliada con Hispasat y a la pública Navantia, todas bajo el paraguas de la SEPI.

No obstante, el rechazo de Santa Bárbara y Sapa ha supuesto un golpe para los planes que Sánchez alimenta desde la primera legislatura: reconstruir un gran conglomerado estratégico similar al antiguo Instituto Nacional de Industria (INI).

Por ahora, ese “campeón de campeones” sigue siendo solo una aspiración en el cajón de La Moncloa, mientras Indra y EM&E continúan avanzando en la única fusión que aún parece viable.

Puedes leer el artículo completo en ABC.


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