La entrada de Indra en Escribano divide al consorcio Tess Defence y despierta sospechas entre sus socios, que cuestionan la imparcialidad y el impacto de la operación en el reparto del negocio militar.
La posible compra de Escribano por parte de Indra ha encendido aún más las alarmas entre algunos accionistas, que ven en la operación un riesgo evidente de conflicto de intereses debido al papel protagonista que los hermanos Escribano mantienen en ambas compañías. Para muchos, la operación no solo es polémica, sino que pone en duda la transparencia y la imparcialidad de Indra en plena expansión del negocio militar.
El fuerte aumento del gasto en Defensa —una lluvia de miles de millones sin precedentes— ha desencadenado una auténtica batalla empresarial por asegurarse el control de los contratos más jugosos. Y en ese reparto, Indra y Escribano se han situado en el centro de la polémica dentro de Tess Defence, el consorcio encargado de fabricar los blindados Dragon 8×8 (vehículo blindado de ruedas (VCR) diseñado para transportar tropas, operar en entornos de combate y adaptarse a múltiples misiones militares).
Mientras ambos grupos negocian la creación de un gran conglomerado nacional de defensa, estimado en generar plusvalías de entre 1.000 y 1.500 millones, parte de los socios y del accionariado de Indra rechaza frontalmente la operación. Entre ellos Sapa, que posee el 8% del capital de Indra y denuncia un conflicto de intereses evidente: los hermanos Escribano controlan el 14,3% de la empresa que Indra quiere adquirir. En otras palabras, los mismos directivos que impulsan la operación serían, al final, quienes más ganarían con ella.
Las tensiones no se limitan a la compra. También han estallado con el programa del 8×8. Indra y Escribano han acusado públicamente a General Dynamics de los retrasos en la entrega del blindado, filtrando mensajes a los medios para cargar responsabilidades. En paralelo, Indra ha contratado a directivos procedentes de su competidora, alimentando aún más la sensación de hostilidad y de maniobra de posicionamiento empresarial.
Choques dentro de Tess Defence
El resultado es que Tess Defence, lejos de funcionar como un consorcio cohesionado, se ha convertido en un campo de batalla donde las empresas priorizan sus intereses particulares. Las disputas internas han sustituido a la colaboración, dificultando una solución conjunta a los problemas del 8×8 y agravando los retrasos del proyecto.
En este contexto, la operación para que Indra absorba Escribano se percibe como un paso que podría desequilibrar aún más el consorcio y concentrar demasiado poder en manos de una sola parte implicada. Según expertos del sector, el movimiento amenaza con fracturar definitivamente la estructura interna de Tess Defence y plantea dudas sobre la gestión ética y estratégica de Indra en un momento clave para la industria de defensa española.
Mientras el dinero fluye y el sector se reorganiza a gran velocidad, Indra no solo afronta un desafío empresarial, sino un creciente desgaste reputacional. La sombra del conflicto de intereses ya está ahí, y la compañía aún no ha conseguido disiparla.


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