La creación de Indraventures I, dotado con 200 millones, amplía la capacidad de Indra para decidir qué empresas y tecnologías prosperan en defensa, ciberseguridad y espacio.

Indra ha puesto en marcha Indraventures I, un fondo de capital riesgo de hasta 200 millones de euros destinado a invertir en empresas tecnológicas de defensa, ciberseguridad, aeroespacial y tecnologías emergentes. Aunque la compañía presenta el fondo como una iniciativa para “impulsar el ecosistema industrial español”, el movimiento refuerza el creciente peso de Indra en sectores esenciales financiados en gran medida por el Estado y plantea- de nuevo-preguntas ‘incómodas’ sobre la concentración de poder en la principal contratista tecnológica del país.

El fondo, registrado este lunes en la CNMV, tendrá una duración de entre 10 y 12 años y tomará participaciones temporales en compañías no financieras con tecnología de uso dual —aplicable tanto en el ámbito civil como militar— un campo en el que Indra ya ejerce una posición dominante. Con este vehículo de inversión, la empresa podrá acceder de manera anticipada a proyectos y start-ups vinculadas a la defensa y la seguridad, ámbitos altamente dependientes del presupuesto público y donde Indra actúa como actor privilegiado.

Ángel Escribano, nuevo presidente ejecutivo de Indra Group.José Aymá. Fuente: El Mundo

La estrategia establece que al menos el 51% del capital se invertirá en empresas con domicilio o actividad estratégica en España, reforzando así la capacidad de Indra para influir en el futuro tejido industrial del país. El resto se dirigirá a compañías de la UE y la OTAN, alineándose con los intereses geoestratégicos de los Estados miembros, pero también ampliando el alcance internacional de la compañía en un momento de fuerte aumento del gasto militar europeo.

Iniciativas lucrativas

A pesar de que la empresa presenta esta iniciativa como un impulso a la innovación, el control del vehículo por parte de Indra y la limitación de la inversión a actores profesionales —con un mínimo de un millón de euros— genera dudas sobre la apertura real del fondo y el riesgo de que se convierta en una herramienta para seleccionar aliados estratégicos dentro de un ecosistema cada vez más dependiente de las decisiones de la propia compañía.

El folleto del fondo fija límites de diversificación (25% por empresa, 35% por grupo empresarial), pero no resuelve las preguntas sobre cómo se tomarán las decisiones de inversión ni qué mecanismos garantizarán la independencia y la transparencia en un sector en el que Indra acumula un peso creciente y donde los conflictos de interés ya han sido motivo de debate público.

Con Indraventures I, Indra da un paso más en su estrategia de controlar la innovación en defensa, ciberseguridad y espacio, justo cuando el Gobierno refuerza su interlocución con la empresa y amplía el presupuesto militar. Un movimiento que, según analistas, consolida la posición de Indra como puerta de acceso obligada para cualquier empresa que aspire a crecer en sectores estratégicos del país.

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