Indra afronta un consejo decisivo tras asegurarse el apoyo de Prisa para sacar adelante la compra de EM&E.

La fusión entre Indra y Escribano avanza hacia un desenlace que podría producirse antes o después de Navidad, siempre que la CNMV no bloquee la operación. Mientras tanto, un comité de consejeros independientes sigue analizando el posible conflicto de interés derivado de que la empresa adquirida pertenezca a la familia del actual presidente de Indra, Ángel Escribano.

A pesar de las dudas regulatorias, en el entorno de la compañía dan prácticamente por segura la integración. Defienden que la operación tiene sentido industrial: Escribano fabrica estaciones de armas para vehículos blindados y barcos militares, un segmento en el que Indra no está presente y que reforzaría su estrategia de convertirse en un referente europeo en defensa. El interés por crecer es claro: en la última clasificación de Defense News, Indra ocupaba el puesto 87 del mundo.

En este camino de expansión, Escribano cuenta con un apoyo clave: Joseph Oughourlian, presidente del Grupo Prisa y cuarto accionista de Indra a través de Amber Capital. Oughourlian ha elogiado públicamente el liderazgo del actual presidente de Indra, al que considera la figura idónea para acelerar la transformación de la compañía. Sus declaraciones en la última junta de Prisa dejaron claro su respaldo a Escribano frente a la etapa anterior de Marc Murtra.

El peso del Grupo Prisa en la ecuación se ha hecho notar en el debate interno sobre gobernanza y futuros equilibrios de poder dentro de Indra. De hecho, se había especulado con la posibilidad de que Carlos Ocaña, vicepresidente de Telefónica y próximo al entorno del Gobierno, pudiera incorporarse al consejo de Indra. Sin embargo, fuentes consultadas descartan este movimiento, entre otras razones porque podría reavivar el proyecto —rechazado por Escribano y mal visto por Oughourlian— de fusionar Indra con Telefónica.

La principal incertidumbre sigue siendo de carácter regulatorio. Algunos accionistas minoritarios denuncian que podría existir una actuación concertada entre los socios de referencia: SEPI (28 %), Escribano (14,3 %), SAPA (7,94 %) y Amber Capital, el fondo de Oughourlian (7,2 %). Si la CNMV concluyera que este grupo actúa de manera coordinada, podrían verse obligados a lanzar una opa sobre el 100 % del capital de Indra.

En paralelo, estos minoritarios cuestionan la independencia real del comité encargado de evaluar la operación, del que sostienen que solo dos miembros son verdaderamente independientes.

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