El sector de defensa alerta del riesgo legal y reputacional
Incluso dentro del ámbito empresarial y de defensa más cercano a Indra crecen las dudas sobre la viabilidad de la integración con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Según fuentes del sector citadas por Artículo14, los apoyos a la operación reconocen que el conflicto de interés que la rodea supone un obstáculo difícilmente salvable.
Estas voces, que en principio veían con buenos ojos una mayor concentración industrial en el ámbito de la defensa, admiten ahora que el hecho de que Ángel Escribano, presidente de Indra, sea a su vez propietario de la empresa a integrar, coloca a la operación en una posición extremadamente delicada desde el punto de vista de la gobernanza corporativa.
Un conflicto estructural que contamina toda la operación
El problema no reside únicamente en el diseño financiero de la operación, sino en su propia arquitectura ética. El doble papel de los hermanos Escribano —como vendedores de EM&E y, al mismo tiempo, miembros del órgano de gobierno de Indra— introduce un conflicto de interés que, según estas fuentes, “contamina cualquier alternativa” que se ponga sobre la mesa.
Ni siquiera fórmulas como la abstención formal en determinadas votaciones o la delegación parcial de decisiones servirían, a juicio de estos actores, para despejar las dudas regulatorias, legales y reputacionales que rodean la fusión.
Respaldo condicionado y creciente incomodidad interna
El sector que inicialmente respaldó la integración lo hizo bajo la premisa de que se trataba de una operación industrial limpia, orientada a reforzar capacidades estratégicas. Sin embargo, con el avance del debate interno y el escrutinio público, ese apoyo se ha vuelto cada vez más condicionado.
Las mismas fuentes admiten que la continuidad de Ángel Escribano en la presidencia de Indra mientras se negocia la compra de su empresa es incompatible con los estándares habituales de buen gobierno en compañías cotizadas, más aún cuando se trata de una empresa estratégica con fuerte participación pública.
El Estado y los reguladores, en el centro del desenlace
Este reconocimiento interno refuerza la posición de la SEPI, principal accionista de Indra, que ha optado por extremar la prudencia y frenar cualquier avance hasta que se despejen todas las incógnitas. También alimenta el foco de atención de la CNMV, ante las advertencias de accionistas minoritarios.
A día de hoy, incluso entre quienes defendían la lógica industrial de la operación, se asume que la fusión con EM&E difícilmente podrá prosperar mientras persista un conflicto de interés tan evidente en la cúspide de la compañía.


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