Los independientes frenan el acelerón y denuncian presiones internas
Indra vuelve a tropezar con su propio modelo de gobernanza. La tecnológica —participada en un 28% por la SEPI— decidió esta semana encargar una nueva valoración de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa familiar del propio presidente de Indra, Ángel Escribano, y de su hermano Javier. La decisión retrasa la operación, como mínimo, hasta la primavera de 2026 y destapa un nuevo capítulo de tensiones, presiones internas y dudas sobre el conflicto de interés más evidente que afronta hoy la compañía.
Un presidente que quiere vender… y una empresa que duda si pagar tanto
Los consejeros independientes —especialmente los más críticos con la compra— forzaron esta nueva due diligence tras alertar del impacto que podría tener un escenario de paz en Ucrania sobre el valor de la empresa. No es un detalle menor: las empresas de Defensa han caído cerca del 15% en bolsa solo con los rumores del ultimátum de Donald Trump a Zelenski.
A eso se suma una cuestión incómoda: los Escribano valoran su empresa por encima de los 2.000 millones, una cifra que buena parte del consejo considera inflada. De ahí que varios consejeros respondieran al CEO, José Vicente de los Mozos —preocupado por el coste de repetir el análisis— con una frase contundente: «Más caro sería pagar un precio desorbitado».
Presiones internas y un consejo dividido
Una consejera llegó a denunciar durante la reunión que estaban sufriendo “mucha presión” desde la cúpula para acelerar la fusión, que los Escribano quisieron dejar lista ya el verano pasado. Los independientes han sido desde el principio quienes más han cuestionado la operación, y gracias a ellos se creó una comisión ad hoc para analizar el conflicto de intereses.
Incluso la SEPI, que hasta ahora había mostrado alineamiento con Moncloa, apoyó esta vez la nueva valoración, en lo que algunas fuentes interpretan como un distanciamiento respecto a Manuel de la Rocha, el alto cargo de Presidencia que más empuja la fusión desde dentro del Gobierno.
Un nuevo bochorno: la consejera que no pudo ser
El episodio se suma al espectáculo reciente: el fallido nombramiento de Mónica Espinosa como consejera independiente. La ejecutiva renunció en el último minuto porque Endesa —de la que cobra una prejubilación— le prohibía entrar en el consejo de Indra. Esta situación ha dejado en evidencia, una vez más, la fragilidad del sistema de control interno de la compañía, que en menos de un año ha perdido cinco consejeros.


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