Los hermanos Escribano colocan su empresa en la cúspide del sector con el apoyo del Gobierno

La operación que Indra planea cerrar en los primeros meses de 2026 ha encendido todas las alarmas dentro y fuera del sector tecnológico y de defensa: la compañía absorberá Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) —propiedad del propio presidente de Indra, Ángel Escribano— mediante un canje de acciones que disparará su participación en la tecnológica hasta el 25%-27% del capital.

Una maniobra que, a ojos de muchos, supone un conflicto de interés de proporciones históricas, ejecutado con el beneplácito de un Gobierno cuya participación en la empresa pública se verá además reducida.

Un canje de acciones hecho a medida

La absorción se efectuará sin pago en efectivo, descartando la fórmula mixta que se había barajado. Fuentes cercanas a la compañía explican que esta vía permitirá a Escribano multiplicar su poder interno sin tener que desembolsar ni un euro.

Los asesores de EM&E —JP Morgan y Santander— intentaron elevar la valoración hasta 2.000 millones, pero las presiones internas del consejo han obligado a rebajar la cifra a una horquilla entre 1.300 y 1.500 millones, para evitar que la operación parezca un traje a medida del presidente.

Aun así, con esa valoración Escribano pasará de su 14,3% actual a casi un tercio de la empresa, en una Indra que capitaliza 8.480 millones en Bolsa. La CNMC deberá validar la operación.

La SEPI pierde peso y Escribano gana el control

La ampliación de capital necesaria para ejecutar el canje diluirá al resto de accionistas, incluida la SEPI, que pasará del 28% actual a cerca del 24%.
También perderá peso Joseph Oughourlian (Prisa), que quedará situado alrededor del 6,2%.

Pero la clave es otra: la suma de Escribano y el fondo Amber de Oughourlian superará por primera vez el peso del propio Estado dentro de Indra.
Una batalla silenciosa que el presidente de la compañía llevaba tiempo preparando.

Fuentes internas aseguran que Escribano busca blindarse ante un cambio de Gobierno, evitando que un futuro Ejecutivo del PP pueda removerlo gracias al control de la SEPI. Su objetivo: consolidar una Indra privatizada de facto, donde los accionistas privados manden más que el Estado.

El mercado, dispuesto a mirar hacia otro lado

Paradójicamente, la operación llega en un momento dulce para la acción de Indra, el valor con mejor comportamiento en el Ibex en 2025, con una subida del 180%.
La razón: el boom del gasto en Defensa en Europa.

“El mercado traga con cualquier precio”, aseguran fuentes financieras. “Los contratos que está consiguiendo Indra son espectaculares y, si Escribano ejecuta la operación a un buen precio, la acción podría subir otro 75% en 2026”.

Pero esa complacencia contrasta con las crecientes dudas sobre ética corporativa, gobernanza y conflicto de interés.

Una operación que marcará un antes y un después

La última reunión del consejo antes de fin de año fijará el precio final. Pero el resultado ya está claro: Indra absorberá EscribanoM&E, y Escribano absorberá Indra.

Una maniobra sin precedentes en una empresa con participación pública, ejecutada en silencio, que reconfigura el control de la mayor tecnológica española… y que deja en evidencia la falta de barreras entre lo público, lo privado y los intereses particulares.

El presidente de Indra comprará su propia empresa con el apoyo del Gobierno. Y nadie parece dispuesto a detenerlo.

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