La tecnológica suma otro revés a su historial de desorden interno tras no haber previsto una incompatibilidad que terminó dinamitando el nombramiento de su propia candidata independiente.
Indra ha vuelto a quedar atrapada en su enésima turbulencia de gobernanza. La compañía tecnológica anunció que deberá convocar una nueva junta de accionistas para intentar completar, otra vez, su consejo de administración. El motivo: el veto de Endesa al nombramiento de Mónica Espinosa, a quien Indra pretendía incorporar como consejera independiente en la junta extraordinaria prevista para este viernes.
La reunión, organizada para aprobar la compra del 89,68 % de Hispasat y formalizar varios nombramientos, se celebrará con un vacío notable en el organigrama. Un vacío que, para muchos, vuelve a dejar al descubierto la fragilidad con la que Indra gestiona los procesos internos más elementales.

Un nombramiento fallido que Indra no supo prever
Según comunicó la compañía a la CNMV, Espinosa renunció tras conocer el rechazo de Endesa a su incorporación, debido a que la directiva se acogió hace años a una prejubilación que prohíbe integrarse en consejos de empresas proveedoras de la eléctrica. En otras palabras: una incompatibilidad evidente que Indra —a pesar de sus recursos y tamaño— no detectó hasta que el proceso ya estaba cerrado.
Desde Endesa recuerdan que, en estos casos, la empresa continúa pagando parte del salario hasta la jubilación efectiva, motivo por el que se impone ese tipo de limitaciones. Una política interna conocida y documentada, pero aparentemente pasada por alto por Indra.
La propia Espinosa, en una carta enviada a la CNMV, afirma que desconocía que Indra fuese proveedora de Endesa. Un dato difícil de comprender en un proceso que, en teoría, debería ser exhaustivo, transparente y especialmente cuidadoso tratándose de una consejera independiente.
Un error que vuelve a cuestionar los estándares de gobernanza
El resultado es que Indra tendrá que reiniciar todo el proceso de selección, dejando su consejo provisionalmente en 15 miembros y reduciendo de forma temporal tanto el porcentaje de independientes (46,66 %) como la presencia femenina (33,33 %). Un retroceso que contrasta con los compromisos públicos de la empresa en materia de buen gobierno.
La junta de este viernes, por tanto, seguirá adelante con todos los puntos previstos excepto el nombramiento fallido de Espinosa. Sí se mantiene la designación de Arancha Díaz-Lladó como consejera independiente y la reelección de varios independientes, además de la renovación del representante de SEPI, Juan Moscoso.
Sin embargo, el episodio vuelve a abrir dudas sobre los mecanismos internos de supervisión y control de Indra, una compañía acostumbrada a caminar sobre un terreno ya de por sí cuestionado por su compleja estructura accionarial y las tensiones en su cúpula.
La tecnológica insiste en que todo seguirá “como estaba previsto”, pero el incidente cuestiona, una vez más, su capacidad para gestionar con rigor algo tan básico como la validación previa de un nombramiento clave.


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