El precio, la prisa y el silencio: los tres agujeros de una operación que desconcierta al sector


La compra de Hispasat por parte de Indra vuelve a poner en el foco la falta de transparencia y el caos estructural que rodea a la compañía presidida de facto por la familia Escribano. Mientras la tecnológica celebra la adquisición como un “salto estratégico” en el sector espacial, Redeia ha tenido que ejecutar una reducción de capital de más de 550 millones de euros en su filial Restel para reorganizarse tras desprenderse del negocio que ahora cae en manos de Indra.

Redeia se ajusta… porque Indra compra

Restel amortizó más de 274 millones de acciones en dos operaciones de reducción de capital —144,9 y 404 millones respectivamente— declarando que la maniobra servía para “reequilibrar” su patrimonio y “dotar reservas voluntarias”. Una reestructuración profunda que deja claro que la venta de Hispasat no era un simple movimiento estratégico, sino una operación quirúrgica para sanear balances.

Lo llamativo es que mientras Redeia limpia su estructura, Indra acelera su expansión sin aclarar cómo piensa integrar un activo tan complejo en plena tormenta interna, tras meses de crisis de gobernanza, dimisiones, conflictos de interés y un consejo dividido.

Indra paga 725 millones por un activo que costó más de 1.000 millones en 2019

Redeia compró Hispasat por 933 millones hace solo cinco años, valorando la compañía en más de 1.000 millones. Ahora se desprende del 89,68% por 725 millones.

La pregunta es evidente: ¿Indra está comprando un chollo… o un negocio depreciado que ni su propietaria quiere seguir operando?

Nadie en la dirección de Indra ha explicado el porqué de la diferencia de valoración.

Más poder para Indra y los Escribano

Con la operación, Indra también queda a las puertas de controlar Hisdesat, la joya militar del sector satelital español. Un movimiento que entrega aún más poder estratégico —y presupuestos públicos— a una empresa controlada por el Estado, sí, pero también por la familia que preside la propia compañía.

Críticas internas, minoritarios alertando a la CNMV y consejeros independientes que ya se han quejado de presiones forman un cóctel que hace difícil confiar en la gobernanza de Indra.

Europa va tarde… y España improvisa

Mientras SpaceX, Starlink y los gigantes chinos dominan la nueva carrera espacial, Europa intenta colocarse sobre la marcha. Hispasat aspira ahora a ser un “actor clave” en esa estrategia, pero lo hará en manos de una Indra que todavía no ha resuelto sus propias grietas internas.

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