El bloqueo político dispara las dudas sobre la operación estratégica
La operación para integrar Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) vuelve a tambalearse. El bloqueo del Gobierno, tras la retirada del apoyo de Junts, ha dejado en suspenso un plan que ambas compañías aspiraban a cerrar este mismo año. Sin Presupuestos y sin mayoría parlamentaria estable, la SEPI, que controla el 28% de Indra, y los consejeros independientes forzaron el pasado 26 de noviembre a frenar la fusión y rehacer la due diligence con los estados financieros de 2025, y no con los de 2024 como se había diseñado inicialmente.
Un movimiento que evidencia la improvisación y las dudas que rodean a una integración destinada a redibujar el mapa de la industria de defensa española.
Debilidad parlamentaria y riesgo electoral
El presidente de EM&E, Javier Escribano, ya admitió el 20 de noviembre que la fusión tendrá que esperar a 2025. Tras ese mensaje aparentemente técnico se esconde un temor mayor: que Pedro Sánchez se vea obligado a convocar elecciones si no recupera el apoyo de los de Puigdemont. Un adelanto electoral podría dinamitar definitivamente la operación, especialmente teniendo en cuenta que el PP se opone abiertamente a la integración.
La SEPI se mantiene en silencio, intentando ganar tiempo mientras el entorno de ambas compañías insiste en que la operación “no está paralizada”, aunque esté claramente congelada.
Cifras récord que no despejan la incertidumbre
Indra presume de resultados: 291 millones de euros de beneficio neto en los nueve primeros meses del año (+58%), 3.611 millones de facturación (+6,2%) y una cartera de pedidos que crece un 35%, hasta los 9.512 millones. EM&E, por su parte, prevé cerrar 2025 con una facturación de 480 millones y un ebitda de 190 millones.
Pero ni los buenos datos logran tapar la preocupación sobre la gobernanza de Indra, la dependencia política de la compañía y la volatilidad del contexto.
El temor a un acuerdo de paz en Ucrania
A esta fragilidad se suma un factor externo que inquieta al mercado: la posibilidad de un acuerdo de paz en Ucrania. La simple idea ya ha provocado una caída del 6,7% en la acción de Indra desde los máximos del 4 de noviembre (50,9 €). El sector de la defensa podría moderar su crecimiento en cuanto cese la guerra, poniendo en cuestión las previsiones optimistas que siguen defendiendo tanto Indra como EM&E.
Indra, de nuevo atrapada en su propio laberinto
La congelación de la operación vuelve a poner en evidencia los problemas recurrentes de gobernanza, la excesiva dependencia del poder político y la falta de planificación estratégica. Pese a que ambas partes insisten en que la fusión Indra–Escribano sigue viva, el mercado percibe lo contrario: otra gran operación de defensa atrapada entre intereses cruzados, incertidumbre política y una ejecución que vuelve a llegar tarde.


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