Un contrato de 5.000 millones en EE.UU. desata la tensión en la cúpula de Indra

La tensión dentro de Indra ha vuelto a estallar. El presidente ejecutivo, Ángel Escribano, ha impulsado una revisión interna para examinar posibles conflictos de interés de los Aperribay, dueños del 8% del capital de la compañía y socios a través de SAPA Placencia.

Según fuentes del consejo, los empresarios vascos han tenido que rellenar un formulario detallado sobre sus relaciones con competidores de Indra, especialmente con General Dynamics, el gigante estadounidense con el que SAPA colabora desde hace años.

El objetivo del cuestionario: determinar si su alianza con General Dynamics, que opera en España mediante Santa Bárbara Sistemas, constituye un caso de competencia desleal dentro de una empresa estratégica del Estado controlada por la SEPI.

El detonante: un contrato multimillonario en EE.UU.

El malestar en el consejo se desató tras conocerse que SAPA Placencia y General Dynamics lograron un contrato de más de 5.000 millones de euros del Ejército de EE.UU. para fabricar hasta 7.000 carros de combate durante los próximos 30 años.

El hito fue celebrado en el País Vasco, pero provocó irritación en los Escribano, que interpretaron el acuerdo como una amenaza a los intereses de Indra y como un desafío personal dentro de la cúpula de defensa española.

La guerra del 8×8 Dragón

El conflicto no es nuevo. Indra, SAPA y Escribano comparten la empresa TESS Defence, responsable de fabricar el blindado 8×8 Dragón para el Ejército de Tierra.
El proyecto acumula años de retraso y ha provocado un tirón de orejas público de la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien incluso posó en una foto junto a los implicados.

Los Escribano culpan a SAPA de los incumplimientos, mientras los Aperribay responsabilizan a los hermanos madrileños de la mala gestión y del posible riesgo de sanciones por parte del ministerio.

Indra y la sombra de General Dynamics

El enfrentamiento se agravó después de que los Escribano intentaran comprar Santa Bárbara Sistemas, filial española de General Dynamics. La operación fue vetada por Estados Unidos, generando tensiones diplomáticas.

Desde entonces, Indra ha fichado a varios directivos del grupo norteamericano y ha anunciado la apertura de una planta en EE.UU., un movimiento que complica aún más el equilibrio interno.

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