Una inversión estratégica de 175 millones sin supervisión directa
La decisión de Indra de sustituir a su presidente ejecutivo, Ángel Escribano, como vocal del consejo de ITP Aero evidencia las carencias de gobernanza en una de las inversiones estratégicas más relevantes del grupo. Ocho meses después de asumir el cargo, Escribano abandona el órgano de gobierno de la compañía vasca por falta de disponibilidad, pese a tratarse de una participación valorada en 175 millones de euros.
Indra adquirió en 2023 un 9,5% de ITP Aero, una operación presentada como estratégica y que daba derecho a un asiento en el consejo. Sin embargo, la escasa implicación del máximo responsable de la compañía ha obligado ahora a un cambio de rumbo que llega en un momento especialmente delicado para la participada.
Una inversión millonaria sin supervisión directa
El asiento en el consejo de ITP Aero fue ocupado inicialmente por Marc Murtra, entonces presidente de Indra. Tras su salida, Escribano heredó todas sus funciones, incluida la representación en ITP. No obstante, su agenda sobrecargada le ha impedido asistir con regularidad a las reuniones del consejo, una circunstancia difícil de justificar cuando se trata de vigilar una inversión de esta magnitud.
El hecho de que Indra haya reconocido ahora la necesidad de un “seguimiento más exhaustivo” supone, implícitamente, admitir que ese control no se estaba ejerciendo hasta la fecha.
El relevo llega en pleno momento clave para ITP Aero
La sustitución de Escribano por Manuel Ausaverri, responsable de Estrategia y M&A de Indra, se produce justo cuando el fondo Bain Capital, principal accionista de ITP Aero, impulsa un fondo de continuación que valora la empresa en más de 5.500 millones de euros.
Es decir, Indra refuerza ahora su supervisión cuando la participada entra en una fase crítica de revalorización y definición estratégica, lo que plantea dudas sobre si el control previo ha sido el adecuado en un periodo determinante para proteger el valor de la inversión.
Concentración de cargos y gobernanza circular
El perfil del nuevo consejero tampoco despeja todas las incógnitas. Ausaverri es miembro del comité de dirección de Indra y consejero de Tess Defence, el consorcio responsable del programa 8×8 Dragón, un proyecto marcado por retrasos, sanciones y conflictos con el Ministerio de Defensa.
Este cruce de responsabilidades refuerza las críticas sobre una estructura de poder excesivamente concentrada, en la que un número reducido de directivos acumula funciones clave en inversiones estratégicas y programas sensibles, limitando los contrapesos internos.
Un presidente desbordado en plena tormenta corporativa
El relevo libera a Escribano de su papel en ITP Aero en un momento de máxima tensión interna para Indra, inmersa en múltiples frentes corporativos, entre ellos la eventual fusión con EM&E y el auge del gasto global en Defensa.
Lejos de transmitir solidez, la maniobra proyecta la imagen de una compañía que asume compromisos estratégicos sin garantizar desde el inicio los recursos de gestión necesarios, y que se ve obligada a rectificar cuando los problemas ya son evidentes.
Un patrón que se repite en Indra
El episodio de ITP Aero no es un hecho aislado. Se suma a otros casos recientes en los que Indra ha mostrado ambición industrial sin una ejecución acorde, desde programas militares con retrasos hasta inversiones que requieren correcciones sobre la marcha.
En un contexto en el que la compañía aspira a convertirse en un actor central del ecosistema europeo de defensa, la falta de control efectivo sobre inversiones millonarias vuelve a alimentar una pregunta incómoda: ¿está Indra creciendo más rápido de lo que es capaz de gobernar?


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