El colectivo Rebelión o Extinción irrumpe en la sede para denunciar el auge del gasto militar
Más de un centenar de activistas del movimiento Rebelión o Extinción han irrumpido esta mañana en las oficinas de Indra, ubicadas en el barrio madrileño de San Blas, para denunciar el papel de la multinacional tecnológica en el incremento del gasto militar y la industria de la defensa.
Los activistas accedieron al interior del edificio y desplegaron una gran pancarta con el mensaje: “Aquí se carga la maquinaria de la muerte”, mientras otro grupo arrojaba sangre simbólica en la entrada principal bajo el lema “El rearme nos cuesta la vida”. La acción ha provocado una importante presencia policial en la zona, aunque se desarrolló sin incidentes graves.
Denuncia al incremento del gasto militar y al papel de Indra
El colectivo ha denunciado las “inversiones multimillonarias” destinadas a la industria militar española, señalando directamente a Indra como “la gran beneficiada” de los más de 14.000 millones de euros vinculados al Plan de Rearme de la Unión Europea. Recuerdan además que el Estado español es el principal accionista de la compañía, lo que —afirman— demuestra “la complicidad política con el negocio de la guerra”.
Acción coincidiendo con la COP30
La protesta se ha llevado a cabo mientras se celebra la COP30 en Brasil, una cumbre considerada decisiva para alcanzar nuevos compromisos climáticos. Rebelión o Extinción ha subrayado que las emisiones globales siguen aumentando, y que el sector militar es responsable del 5,5% de las emisiones mundiales, una cifra que, según denuncian, se mantiene “opacada y fuera del debate público”.
“El rearme destruye vidas y ecosistemas”
El movimiento ecologista ha advertido de que el aumento del gasto militar “solo traerá más muerte y destrucción de ecosistemas”, e insiste en que esos recursos deben dedicarse “a mejorar la vida de las personas, no a financiar estructuras que alimentan los conflictos”.
Llamamiento a la movilización social
Rebelión o Extinción ha hecho un llamamiento a la ciudadanía a “organizarse y rebelarse contra un sistema que ha declarado la guerra a la vida”, reclamando un cambio de rumbo hacia “un modelo que priorice el bienestar de las personas y la protección del planeta por encima del beneficio económico”.
Como alternativa, proponen la creación de asambleas ciudadanas permanentes y vinculantes que permitan “decidir democráticamente el futuro común y construir un sistema sostenible y justo para todas las personas”.


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