Teknei, una empresa en expansión ligada al entorno del PNV

La tecnológica y empresa de Defensa Indra anunció a comienzos de este mes la venta de su división de externalización de procesos (BPO) a la firma vasca Teknei por 96,6 millones de euros, una operación que ha generado sorpresa en el sector por tratarse de un negocio que facturó 196 millones de euros en 2024, el doble del importe obtenido por su traspaso.

La desinversión plantea interrogantes sobre la estrategia de Indra y sobre la oportunidad de desprenderse de una unidad rentable en un momento de especial sensibilidad para la compañía, marcada por su creciente dependencia de decisiones políticas y por la influencia del sector público en su gobernanza.

Una empresa en ascenso ligada al entorno del PNV

Teknei está dirigida por Joseba Lekube, un militante histórico del PNV, considerado una persona de absoluta confianza para la formación. Lekube es, además, descendiente en tercera generación de José Antonio Aguirre, primer lehendakari del Gobierno vasco y figura clave del nacionalismo vasco del siglo XX.

Según fuentes del sector, Teknei ha experimentado un crecimiento acelerado en administraciones públicas gobernadas por el PNV, especialmente tras la venta de Ibermática, antigua tecnológica de referencia vinculada a las cajas vascas. Desde entonces, Teknei se ha posicionado como uno de los principales proveedores tecnológicos del entorno institucional vasco.

Crecimiento acelerado y ambiciones millonarias

Aunque su actividad se concentra mayoritariamente en el País Vasco, Teknei se ha marcado objetivos especialmente ambiciosos. La compañía prevé cerrar este ejercicio con 150 millones de euros de facturación, pero aspira a alcanzar los 1.000 millones en 2030, apoyándose tanto en crecimiento orgánico como en nuevas adquisiciones en sectores como ciberseguridad, cloud, plataformas de datos e inteligencia artificial.

La empresa, fundada hace quince años en México y con sede social actual en Bilbao, ha registrado un crecimiento exponencial en los últimos cinco años, impulsado por una estrategia continuada de compras. El propio Lekube mantuvo durante años una estrecha relación con el país latinoamericano, donde llegó a presidir la delegación exterior del PNV (EAJ-PNV México), antes de trasladar definitivamente el centro de operaciones a Vizcaya.

Una operación que encaja en una tendencia política más amplia

La venta del negocio de Indra a una compañía próxima al PNV no se produce en un contexto aislado. En los últimos meses se han sucedido operaciones y nombramientos que apuntan en la misma dirección, como la venta del paquete principal de acciones de Talgo a un consorcio vasco liderado por José Antonio Jainaga, empresario también vinculado al entorno nacionalista, o el nombramiento del expresidente del PNV Andoni Ortuzar como consejero de Movistar+, una empresa bajo control gubernamental.

Este encadenamiento de decisiones refuerza la percepción de que los grandes movimientos empresariales en compañías estratégicas están cada vez más condicionados por equilibrios políticos, más que por criterios estrictamente industriales o financieros.

Indra defiende el proceso, pero persisten las dudas

Desde Indra aseguran que la venta del BPO se produjo tras varios meses de negociaciones con distintos interesados. Entre ellos figuraba Servinform, una empresa con sede en Sevilla y una facturación cercana a los 300 millones de euros, muy superior a la de Teknei.

Sin embargo, la elección final de un comprador de menor tamaño y con una clara proximidad política vuelve a situar a Indra en el centro de la polémica. La operación alimenta las críticas sobre una compañía cada vez más expuesta a decisiones controvertidas y sobre la creciente confusión entre estrategia empresarial, poder político y reparto de activos estratégicos.

Puedes leer el artículo original en El Debate.


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