La foto con Zelenski contrasta con la falta de transparencia en los acuerdos firmados

La visita del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, a la sede de Indra llega en el peor momento posible para la compañía española. Mientras el Gobierno exhibe a la tecnológica como socio estratégico de Kiev, dentro de la empresa la tensión es máxima: retrasos graves en proyectos clave para España, una fusión con la empresa familiar de su presidente envuelta en polémica y acuerdos con Ucrania cuyo contenido no se ha hecho público.

La imagen de Zelenski acompañado por la ministra Margarita Robles, el presidente de Indra, Ángel Escribano, y el CEO José Vicente de los Mozos, contrasta con la realidad interna de la multinacional: Robles reprendió hace apenas unas semanas a la cúpula por el retraso del 8×8, un programa básico para el Ejército que lleva años acumulando fallos y entregas insuficientes.

Negocio en Ucrania mientras España espera el 8×8

Indra presume de su presencia en Ucrania desde hace más de una década, especialmente en la modernización del tráfico aéreo. Sin embargo, desde la invasión rusa en 2022, la compañía ha acelerado su actividad comercial en el país, ofreciendo sistemas antiaéreos, radares Lanza y soluciones avanzadas de vigilancia y mando.

La contradicción es evidente: Indra no logra cumplir plazos en los programas españoles —el 8×8 Dragón es el ejemplo más sonado—, pero sí intensifica su actividad en un país en guerra y con contratos potencialmente millonarios.

La empresa familiar del presidente también hace negocios en Ucrania

La presencia de Indra en Kiev no es la única que ha crecido: Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa familiar de Ángel y Javier Escribano, también ha multiplicado reuniones, visitas y acuerdos.

En mayo, en la feria FEINDEF, EM&E firmó un acuerdo de colaboración con representantes del Ministerio de Industrias Estratégicas de Ucrania.
El contenido del acuerdo no se ha hecho público.

Fuentes consultadas aseguran que EM&E incluso estudia abrir una fábrica en territorio ucraniano, lo que reforzaría la posición comercial del grupo familiar en plena guerra.

Este movimiento preocupa dentro del sector por un motivo evidente:
Indra y EM&E negocian contratos en Ucrania… mientras preparan una fusión en España que generaría un conflicto de interés sin precedentes.

La fusión proyectada añade más dudas a la ecuación

Aunque la integración entre Indra y EM&E no está aprobada, el simple planteamiento ya ha creado un clima de sospecha:

  • El presidente de Indra es también miembro de la familia propietaria de EM&E.
  • EM&E firmó acuerdos con Ucrania sin detallar su contenido.
  • Indra aspira a nuevos contratos militares en el mismo país.

La combinación de intereses públicos, privados, familiares y militares genera un escenario que expertos en gobernanza califican como “delicado” y que requiere especial vigilancia.

Hispasat entra en la ecuación: un satélite sobre Ucrania

Hispasat —recientemente adquirida por Indra— ha ofrecido desplazar un satélite para cubrir un posible apagón de Starlink, la red de Elon Musk.
Un movimiento que consolida aún más el rol de Indra en Ucrania… y añade otro activo estratégico bajo su paraguas en pleno proceso de reordenación accionarial.

Puedes leer el artículo completo en Economía Digital.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *