Las explicaciones de la SEPI no aclaran por qué Moncloa forzó la salida de Escribano antes de enviar la carta al regulador

La presidenta de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Belén Gualda, ha comparecido este martes ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional del Congreso para dar explicaciones sobre el controvertido cambio en la presidencia de Indra, un movimiento estratégico impulsado desde Moncloa que supuso la salida de Ángel Escribano y el nombramiento de Ángel Simón.

Durante su intervención, forzada a petición del Partido Popular (PP), Gualda ha asegurado que el organismo público no pudo constatar hasta marzo de este año el conflicto de intereses insalvable que suponía la integración entre la multinacional tecnológica y EM&E, la empresa familiar de los hermanos Escribano. No obstante, las fechas ofrecidas en sede parlamentaria contrastan con la cronología de la crisis, dado que el Gobierno ya exigió la renuncia de Escribano en febrero retirándole su confianza, cuando las negociaciones de fusión llevaban casi un año en marcha.

La SEPI justifica los tiempos ante las críticas de la oposición

La SEPI de Belén Gualda, que controla un decisivo 29% de Indra, es el actor clave en la gobernanza y designación de los presidentes de la cotizada. Ante los reproches por la tardanza en reaccionar, Gualda ha defendido el procedimiento alegando que el holding estatal actúa estrictamente dentro de las estructuras reguladas de la firma:

  • Voto a favor en diciembre: La presidenta reconoció que la primera oportunidad formal de pronunciarse fue en diciembre, cuando el consejo de administración avaló un informe que consideraba «coherente» la absorción de EM&E. «La SEPI se pronuncia en los órganos societarios. No tuvimos la oportunidad de hacerlo hasta diciembre, cuando votamos a favor», argumentó.
  • Estudio de las estructuras en enero: Tras la aprobación del informe, en enero se presentaron seis alternativas para estructurar la fusión. Fue en ese punto cuando el holding público determinó que el conflicto de intereses persistía en todos los escenarios posibles, concluyendo que las salvaguardas propuestas no eran suficientes para proteger a Indra.
  • El detonante de la salida: El Ejecutivo central consideraba incompatible que el presidente de Indra ocupara el máximo sillón directivo mientras se negociaba una integración con su propia empresa, la cual ostentaba en ese momento un 14% de la compañía cotizada.

Pese a que la carta formal al regulador bursátil advirtiendo del riesgo se envió semanas después, para entonces la «guerra» interna ya se había cobrado su precio político. El pulso concluyó con la salida definitiva de los hermanos Escribano, quienes vendieron su 14,3% de participación y abandonaron sus dos asientos en el consejo de administración de Indra.

Defensa de los rescates de la pandemia y Plus Ultra

Más allá de la crisis de gobernanza en la tecnológica española, la comparecencia de Belén Gualda ha servido para hacer balance de la gestión del fondo de solvencia empresarial lanzado por el Gobierno durante la crisis sanitaria de la Covid-19.

La presidenta de la sociedad estatal ha blindado la concesión de las ayudas públicas frente a las críticas de la oposición, aseverando con firmeza que «todos los expedientes cumplían con los criterios de elegibilidad”. Gualda ha hecho extensiva esta defensa incluso al polémico rescate de la aerolínea Plus Ultra, una operación bajo el foco de la investigación judicial que, según ha reiterado, se ajustó estrictamente a la normativa técnica fijada por el fondo.