La nueva ingeniería corporativa para salvar la operación EM&E

La crisis de gobernanza en Indra vuelve a escalar. El próximo 25 de marzo, el consejo de administración de la compañía deberá debatir una nueva propuesta impulsada por su consejero delegado, José Vicente de los Mozos, para sacar adelante la controvertida integración con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa propiedad de los hermanos Ángel Escribano y Javier Escribano.

Según adelantó El Confidencial, el directivo estaría intentando sortear los obstáculos políticos y financieros de la operación mediante un intercambio de activos entre ambas compañías, una fórmula que evitaría que Indra tuviera que pagar en efectivo o emitir nuevas acciones para adquirir la empresa familiar de su propio presidente.

Lejos de resolver el problema, esta estrategia vuelve a situar a Indra en el centro de una controversia de gobernanza corporativa que lleva meses erosionando la credibilidad de la compañía.

Una ingeniería corporativa para salvar una operación cuestionada

La propuesta de intercambio de activos planteada por De los Mozos pretende evitar uno de los mayores temores del Gobierno: que los hermanos Escribano acaben controlando una participación superior a la del Estado dentro de la empresa resultante.

Actualmente, EM&E controla el 14,3% de Indra, mientras que la SEPI mantiene alrededor del 28% del capital. Si la integración se realizara mediante un canje de acciones —la fórmula inicialmente planteada—, los Escribano podrían acercarse al 26% del capital, situándose peligrosamente cerca de la posición del Estado en una compañía considerada estratégica para la defensa nacional.

La alternativa de De los Mozos busca evitar ese escenario. Pero también revela hasta qué punto la dirección de Indra sigue empeñada en encontrar cualquier fórmula posible para materializar una operación que lleva meses generando rechazo institucional y dudas en el mercado.

El CEO negocia mientras su futuro pende de un hilo

La paradoja es evidente: el mismo ejecutivo que intenta salvar la operación podría abandonar la compañía en cuestión de semanas.

El propio De los Mozos debe comunicar el 25 de marzo si renuncia o no a su cargo, ya que su contrato exige avisar con dos meses de antelación antes de su vencimiento esta primavera.

Según distintas fuentes citadas por El Confidencial, el consejero delegado ha mantenido reuniones con accionistas institucionales y representantes políticos para defender la necesidad de cerrar la operación con EM&E, apelando al contexto geopolítico y al papel estratégico de Indra en el sector de defensa.

Lejos de generar consenso, esas gestiones han alimentado aún más las suspicacias.

En el entorno político —tanto en el PSOE como en el PP— existe desconfianza ante los intentos del directivo de tejer apoyos simultáneamente en ambos lados del tablero político.

Una empresa estratégica atrapada en un pulso de poder

Mientras tanto, el proyecto de integración sigue generando tensiones internas dentro de la compañía.

Los hermanos Escribano, que aspiran a cobrar en efectivo o aumentar su participación en el capital, no ven con buenos ojos el planteamiento de intercambio de activos defendido por el consejero delegado.

El resultado es un escenario cada vez más enrevesado:

  • un CEO con el mandato a punto de expirar,
  • una operación con fuertes conflictos de interés,
  • y una empresa estratégica cuya gobernanza se ha convertido en un campo de batalla político y empresarial.

Para muchos analistas, el problema ya no es solo la viabilidad industrial de la operación.

El verdadero interrogante es cómo una compañía del Ibex 35 participada por el Estado ha terminado atrapada durante más de un año en un pulso de poder que amenaza con dañar su credibilidad institucional y su reputación en los mercados.

Puedes leer el artículo original en El Confidencial.