El presunto uso de documentación confidencial vuelve a poner en cuestión los controles de la compañía

Indra vuelve a quedar bajo sospecha: Ángel Simón busca apoyo externo tras el escándalo de presunto espionaje industrial denunciado por Santa Bárbara

La dirección de Indra se ha visto obligada a intensificar la revisión interna abierta tras la denuncia presentada por Santa Bárbara Sistemas, filial española de General Dynamics, por la supuesta salida de documentación confidencial relacionada con programas militares sensibles. Según ha publicado Vozpópuli, la compañía presidida por Ángel Simón estaría explorando ahora el apoyo de un despacho penalista catalán para analizar las implicaciones jurídicas de un caso que vuelve a situar a la empresa en el centro de la polémica.

La decisión evidencia la preocupación existente en la cúpula de Indra, que sigue lidiando con las consecuencias de una crisis heredada de la etapa de Ángel Escribano, marcada por conflictos internos, enfrentamientos con otras compañías del sector y diversas controversias que han deteriorado la imagen de la empresa.

Un nuevo frente judicial para una Indra cada vez más cuestionada

La investigación interna se produce después de que Santa Bárbara Sistemas denunciara la posible salida irregular de información confidencial vinculada a programas estratégicos de Defensa. El caso ha adquirido tal dimensión que la nueva dirección habría optado por solicitar una segunda opinión jurídica externa, después de una primera revisión realizada durante la presidencia de Escribano.

El hecho de que Indra haya considerado necesario recurrir a nuevos asesores externos refleja la complejidad de un asunto que ya ha llegado a los tribunales y que amenaza con abrir un nuevo foco de desgaste reputacional para una compañía que en los últimos años ha encadenado crisis de gobernanza, enfrentamientos accionariales y polémicas operaciones corporativas.

El caso salpica a un alto directivo fichado durante la era Escribano

Uno de los nombres que aparecen en el expediente es el de Ángel de Álvaro, antiguo directivo de Santa Bárbara y posteriormente incorporado a Indra como máximo responsable jurídico durante la etapa de Ángel Escribano.

Según la información publicada por Vozpópuli, la denuncia tiene su origen en el envío accidental de determinada documentación a una dirección de correo vinculada a Santa Bárbara. Aunque el directivo niega cualquier irregularidad, la compañía lo mantiene apartado temporalmente de determinadas funciones mientras continúa la revisión interna.

El caso vuelve a poner el foco sobre algunos de los fichajes realizados durante la anterior dirección y sobre los mecanismos internos de control de una empresa que aspira a liderar la industria de defensa española.

Las dudas van más allá de una actuación individual

Las pesquisas no se centran únicamente en determinar si existió una actuación irregular por parte de un directivo concreto. La gran incógnita es conocer si la documentación señalada por Santa Bárbara llegó a circular dentro de Indra, quién pudo tener acceso a ella y si esa información fue utilizada de alguna forma dentro de la compañía.

Responder a esas preguntas resulta clave para delimitar las posibles responsabilidades corporativas y para esclarecer si el problema se limita a un error puntual o revela fallos más profundos en los sistemas de control y cumplimiento normativo de la empresa.

Una nueva crisis para una compañía bajo presión

La llegada de Ángel Simón pretendía marcar una ruptura con la convulsa etapa anterior y devolver estabilidad a la compañía. Sin embargo, apenas unos meses después de asumir la presidencia, Indra vuelve a verse obligada a gestionar un asunto judicial que afecta directamente a su reputación y a sus relaciones con una de las principales empresas del sector de defensa.

El episodio se suma a otros conflictos recientes, como la fallida fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), las tensiones con distintos socios industriales y las disputas internas que han marcado la evolución de la compañía en los últimos años.

Mientras la dirección intenta proyectar una imagen de normalidad, el caso vuelve a alimentar las dudas sobre los procedimientos internos de una empresa que aspira a convertirse en referente europeo de defensa, pero que continúa acumulando controversias que ponen en cuestión su modelo de gestión.

Información elaborada a partir de la información publicada por Vozpópuli.