Los problemas del 8×8 afectan a la modernización del Ejército de Tierra

El programa estrella de modernización del Ejército de Tierra español vuelve a quedar bajo sospecha. Los vehículos VCR 8×8 Dragón, desarrollados por Tess Defence, acumulan retrasos, incumplimientos y ahora una nueva polémica que afecta directamente a su capacidad operativa: las unidades entregadas al Ejército no incorporarían el sistema de blindaje exterior que debía proteger a las tripulaciones frente a minas, explosivos improvisados y armas anticarro.

Según ha revelado Estrella Digital, fuentes conocedoras del programa aseguran que los vehículos actualmente en fase de validación carecen de elementos clave del paquete de protección contratado a la empresa israelí Plasan, una circunstancia que vuelve a poner en cuestión la gestión de uno de los contratos militares más importantes de las últimas décadas.

Más de 2.000 millones de euros y apenas 56 vehículos entregados

La situación resulta especialmente llamativa si se tiene en cuenta la magnitud del proyecto.

El contrato firmado entre el Ministerio de Defensa y Tess Defence supera los 2.000 millones de euros y contemplaba la fabricación de 348 vehículos 8×8 Dragón para sustituir a los veteranos BMR y VEC del Ejército de Tierra.

Sin embargo, seis años después de la firma del programa, apenas se han entregado 56 unidades, muy lejos de las más de 200 previstas inicialmente según los calendarios de ejecución.

Los retrasos han sido una constante desde el inicio del proyecto y han provocado reiteradas críticas desde el propio Ministerio de Defensa, que en varias ocasiones ha exigido acelerar las entregas de un vehículo considerado esencial para la modernización de las Fuerzas Armadas.

Un blindado que llega sin el blindaje previsto

La nueva controversia afecta al corazón mismo del programa: la protección de la tripulación.

Según las informaciones publicadas por Estrella Digital, las imágenes obtenidas durante las pruebas realizadas en la base Álvarez de Sotomayor, en Viator (Almería), no muestran la instalación del sistema Hybrid Slat Fence, desarrollado por Plasan para proteger el vehículo frente a granadas propulsadas por cohete (RPG).

Este sistema forma parte del paquete de protección anunciado por la compañía israelí en 2022 y estaba destinado a proporcionar defensa frente a:

  • Minas terrestres
  • Artefactos explosivos improvisados (IED)
  • Granadas propulsadas por cohete (RPG)
  • Amenazas anticarro

La ausencia visible de esta protección ha disparado las dudas sobre si los vehículos entregados cumplen realmente los requisitos para operar en escenarios de combate.

Un vehículo concebido para la guerra que sigue sin estar listo para la guerra

La paradoja resulta difícil de ignorar.

El 8×8 Dragón fue concebido precisamente para aumentar la supervivencia de las tropas españolas en entornos de alta amenaza. Sin embargo, las informaciones conocidas sugieren que los vehículos actualmente entregados continúan en fase de validación y podrían no incorporar todos los sistemas previstos en las especificaciones iniciales.

La cuestión no afecta únicamente al número de vehículos entregados, sino también a la configuración con la que están llegando al Ejército.

Porque un blindado puede existir físicamente, pero si no dispone de los sistemas de protección previstos para enfrentarse a minas, explosivos o armas anticarro, su utilidad operativa queda inevitablemente en entredicho.

La dependencia tecnológica de Israel vuelve a generar problemas

La polémica también reabre el debate sobre la dependencia de proveedores extranjeros en programas considerados estratégicos para la defensa nacional.

Plasan fue seleccionada para suministrar la protección avanzada del 8×8, pero la posterior decisión del Gobierno de romper relaciones tecnológicas con empresas israelíes tras la guerra de Gaza ha generado incertidumbre sobre el futuro de diversos contratos militares.

Hasta la fecha no existe una explicación pública clara sobre:

  • Si el contrato con Plasan sigue vigente
  • Si ha sido sustituido por otro proveedor
  • Si el blindaje será incorporado más adelante
  • O si la desconexión tecnológica con Israel ha alterado el programa

La falta de transparencia sobre este asunto ha alimentado nuevas dudas en torno a un proyecto ya castigado por los retrasos y los sobrecostes.

Otro golpe para Tess Defence

La nueva polémica vuelve a situar bajo presión a Tess Defence, el consorcio liderado por Indra e integrado también por Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), SAPA Placencia y Santa Bárbara Sistemas.

El problema ya no es únicamente industrial.

También afecta a la credibilidad de un programa que debía convertirse en el gran símbolo de la modernización del Ejército español y que, años después de su lanzamiento, continúa acumulando retrasos, incidencias técnicas y dudas sobre su configuración definitiva.

Un programa estratégico atrapado entre retrasos, incertidumbres y promesas incumplidas

El caso del 8×8 Dragón refleja las dificultades que han acompañado al programa prácticamente desde su nacimiento.

A los retrasos en las entregas se suman ahora interrogantes sobre la protección real de los vehículos y sobre la gestión de una cadena de suministro que dependía de tecnología extranjera para uno de sus componentes más sensibles.

Mientras tanto, el Ejército sigue esperando la llegada de unos blindados que debían marcar un salto cualitativo en sus capacidades operativas.

La realidad, sin embargo, es que seis años después del inicio del programa, las entregas avanzan con lentitud, los vehículos siguen en fase de validación y las dudas sobre su configuración continúan acumulándose.

Una situación que vuelve a poner en cuestión la gestión de Tess Defence y de uno de los proyectos militares más importantes y costosos de la historia reciente de España.