Indra redefine su estrategia en plena presión del sector defensa
La Moncloa mantiene el veto a la familia Escribano y cierra la puerta, al menos por ahora, a cualquier reencuentro con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) dentro de Indra. Según ha publicado El Confidencial, desde el Gobierno se han dado instrucciones explícitas para que el nuevo plan estratégico no contemple ninguna operación corporativa con el grupo industrial.
Orden directa al nuevo liderazgo de Indra
El movimiento consolida una línea dura que comenzó el pasado 1 de abril, cuando se forzó la salida de Ángel Escribano de la presidencia. Desde entonces, el Ejecutivo ha reforzado su control sobre la hoja de ruta a través del nuevo presidente, Ángel Simón, y del consejero delegado, José Vicente de los Mozos, a quienes se les ha trasladado de forma directa la orden de excluir cualquier vínculo con EM&E.
Esta decisión no se ha visto alterada ni siquiera tras la venta del 14,3% de Indra que los hermanos Escribano mantenían a través de de un derivado con JP Morgan, operación en la que la entidad estadounidense se habría quedado con la mayor parte de las plusvalías.
Moncloa enfría las expectativas de fusión
En paralelo, el jefe de gabinete de Presidencia, Manuel de la Rocha, ha intensificado los contactos con la cúpula de Indra para reordenar el consejo de administración y preparar la próxima junta de accionistas. El objetivo es claro: frenar las especulaciones sobre una posible fusión con EM&E, que se dispararon tras desaparecer el conflicto de interés que había bloqueado la operación.
Las expectativas crecieron tras mensajes ambiguos desde la propia compañía. Simón retrasó la presentación del plan estratégico hasta después del verano, mientras que De los Mozos dejó entrever ante analistas que la operación podría no estar completamente descartada, lo que alimentó la idea de una eventual integración futura.
El Gobierno descarta reabrir negociaciones
Sin embargo, fuentes próximas al Ejecutivo insisten en que no hay margen para retomar conversaciones. El mensaje se reiteró incluso después de la salida de los Escribano del accionariado y del consejo, pese a que ese movimiento eliminaba el principal obstáculo formal para una fusión.
La firmeza responde también a tensiones previas. El Gobierno no ha olvidado la resistencia de Ángel Escribano a abandonar la presidencia durante casi dos meses, pese a las peticiones trasladadas por De la Rocha. A ello se suman sospechas sobre supuestas maniobras del entorno de los empresarios para investigar a otros accionistas, como la familia Aperribay, que trasladó sus quejas directamente a Pedro Sánchez.
Dudas internas sobre un veto definitivo
Con todo, dentro del consejo de Indra persisten dudas sobre la irreversibilidad del veto. Algunos consejeros recuerdan los cambios de postura previos del Ejecutivo: fue el propio Gobierno quien impulsó el nombramiento de Ángel Escribano en 2025 y facilitó su entrada en el capital con apoyo de JP Morgan.
Además, el respaldo de Javier Escribano al nombramiento de Simón en un momento clave alimenta la sospecha de que podrían existir equilibrios pendientes. Por ahora, la posición oficial es clara: no habrá operaciones con los Escribano en el nuevo plan estratégico de Indra, aunque en un sector marcado por intereses estratégicos, pocos dan el capítulo por cerrado.

