Moncloa y SEPI, citadas a dar explicaciones
La crisis de Indra ya no es solo empresarial. Ha saltado de lleno al terreno político y lo ha hecho con un mensaje claro: hay serias dudas sobre hasta qué punto el Gobierno ha intervenido directamente en la gestión de una empresa cotizada.
El Partido Popular ha forzado una sesión monográfica en la Comisión de Seguridad Nacional del Senado para abordar lo ocurrido en la compañía tras la salida de Ángel Escribano, en un movimiento que eleva el conflicto a la máxima exposición institucional.
Una comparecencia que apunta directamente a Moncloa
La convocatoria no es menor. El próximo martes deberán dar explicaciones dos figuras clave:
- Manuel de la Rocha, responsable económico de Moncloa
- Belén Gualda, presidenta de la SEPI
El objetivo es esclarecer qué papel jugó el Gobierno en la caída de Escribano y, sobre todo, en las decisiones estratégicas que afectaban a la compañía, incluida la polémica fusión con EM&E.
Lo que se está poniendo en cuestión no es un relevo más. Es algo mucho más grave:
si el Ejecutivo ha utilizado su posición accionarial para forzar decisiones empresariales a su conveniencia.
Indra: de empresa cotizada a instrumento político
Los hechos son difíciles de ignorar. Escribano dimitió el 1 de abril tras un pulso directo con el Gobierno, en medio de una operación que implicaba integrar su propia empresa en Indra.
Hasta ahí, el conflicto de interés era evidente. Pero la forma en la que se resolvió abre otro problema:
la sospecha de que Moncloa decidió quién debía salir… y quién debía entrar.
El foco ahora está en cómo la SEPI, con su 28% del capital, habría trasladado instrucciones a sus consejeros para ejecutar ese cambio en la presidencia.
Si se confirma, la conclusión es incómoda:
Indra no estaría siendo gestionada como una empresa cotizada, sino como una extensión del poder político.
El papel de De la Rocha: el poder detrás del poder
La comparecencia de Manuel de la Rocha es especialmente significativa. No es un actor menor. Como responsable económico de Moncloa y copresidente del Comité de Inversiones Estratégicas, su influencia en decisiones clave es directa.
El PP quiere saber hasta qué punto participó en el impulso de la operación con EM&E y en la posterior caída de Escribano.
Traducido:
quién tomó realmente las decisiones y con qué criterios.
SEPI bajo sospecha: ¿gestión o intervención?
El otro foco está en Belén Gualda y la actuación de la SEPI. El holding público no solo es el principal accionista de Indra, sino que ha sido el canal a través del cual el Gobierno ha podido ejercer su influencia.
La pregunta que planea sobre la comparecencia es clara:
¿actuaron los consejeros de la SEPI en función del interés de la empresa… o siguiendo instrucciones políticas?
Porque la diferencia no es menor. Marca la línea entre gobernanza corporativa y control político.
Una crisis que trasciende a Indra
Lo que está en juego ya no es solo el futuro de Indra. Es el modelo.
- ¿Puede el Gobierno intervenir de facto en una empresa cotizada?
- ¿Dónde queda la independencia del consejo?
- ¿Qué papel real juega el regulador?
La sesión en el Senado no resolverá todas estas preguntas, pero deja claro algo:
la crisis de Indra ha dejado de ser un problema interno para convertirse en un caso político de primer nivel.
Y cuanto más se investiga, más incómoda se vuelve la conclusión.

