El conflicto de interés no era el único problema: también el precio

La posible integración entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) vuelve a escena envuelta en una polémica cada vez más difícil de justificar: la valoración desorbitada de la empresa familiar de los Escribano. Según revela Expansión, el consejo de Indra llegó a analizar en marzo una oferta cercana a los 2.300 millones de euros, en un contexto en el que los asesores financieros situaban el valor de EM&E entre 2.000 y 3.000 millones.

La cifra no es menor. De hecho, es el núcleo del problema. Porque mientras Indra intentaba justificar esa valoración con informes de bancos como Goldman Sachs o Morgan Stanley, lo cierto es que se manejaban rangos millonarios incluso antes de contar con cuentas auditadas completas de 2025. Es decir, se estaba dispuesto a pagar miles de millones sobre estimaciones infladas y expectativas futuras, no sobre una base sólida y contrastada.

Una valoración inflada que tensiona toda la operación

El intento de justificar un precio tan elevado ha sido uno de los factores que ha dinamitado la operación. La propia lógica financiera lo deja en evidencia: si Indra pagaba ese importe, el equilibrio accionarial saltaba por los aires.

Los hermanos Escribano, que ya controlan un 14,3% de Indra, podrían haber salido reforzados hasta el punto de disputar el control a la SEPI, que mantiene un 28%. Para evitarlo, la operación requería complejas fórmulas de canje de acciones y efectivo… o directamente asumir un desembolso multimillonario difícil de justificar.

En otras palabras: el precio no solo era alto, era estructuralmente problemático.

Indra, dispuesta a pagar caro en plena crisis de gobernanza

Lo más preocupante es el contexto en el que se produjo este análisis. Indra atravesaba una crisis interna que terminó con la dimisión de Ángel Escribano, precisamente por el conflicto de interés que implicaba esta operación.

Y aun así, el consejo llegó a estudiar seriamente pagar más de 2.000 millones por su empresa familiar.

El mensaje que se traslada al mercado es demoledor: Indra estaba dispuesta a validar una valoración extremadamente elevada mientras el propio vendedor presidía la compañía. Aunque la salida de Escribano haya eliminado formalmente ese conflicto, la duda permanece: ¿se estaba pagando un precio de mercado… o un precio político y personal?

Asesores, bancos y cifras difíciles de sostener

En la operación participaron grandes bancos de inversión: Goldman Sachs y Morgan Stanley por parte de Indra, y JPMorgan junto a Santander asesorando a EM&E. Sin embargo, la participación de estos actores no disipa las dudas, sino que las amplifica.

Porque las valoraciones de hasta 3.000 millones de euros para EM&E resultan difíciles de encajar con su tamaño real, incluso en un contexto de crecimiento del sector defensa. Más aún cuando esas cifras se manejaban sin auditorías completas y en medio de una negociación claramente condicionada por factores externos.

Un año después, el punto de partida es el mismo

Un año después de iniciarse las conversaciones, la situación es prácticamente idéntica. La operación está bloqueada, las posiciones siguen enfrentadas y el precio continúa siendo el principal escollo.

El consejero delegado, José Vicente de los Mozos, ha dejado la puerta abierta a retomar la negociación si EM&E vuelve a la mesa. Pero el problema sigue intacto: cualquier intento de acuerdo pasa por justificar una valoración que el mercado mira con creciente escepticismo.

Más que una operación industrial, un problema de credibilidad

El caso deja una conclusión incómoda para Indra: la operación con EM&E no ha fracasado solo por el conflicto político o accionarial, sino por una base financiera débil y cuestionable.

Intentar construir un “campeón nacional” de defensa pagando precios inflados no solo pone en riesgo la estabilidad financiera de la compañía, sino que erosiona su credibilidad ante inversores y mercado.

Porque al final, la pregunta no es cuánto vale EM&E sobre el papel.
La pregunta es por qué Indra estaba dispuesta a pagar tanto… y quién se beneficiaba realmente de ese precio.

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