El debate sobre la valoración agita la guerra interna en Indra
La posible fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering sigue sin resolverse, pero hay un elemento que concentra buena parte de la polémica: el precio de la empresa familiar del presidente de Indra.
Según ha publicado El Debate, la compañía busca ahora una valoración “socialmente razonable” para justificar la operación, después de que la cifra de referencia haya llegado a los 2.000 millones de euros, una cantidad que contrasta con los 100 millones en los que se estimaba la empresa hace apenas cuatro años.
El enorme salto en la valoración se ha convertido en uno de los principales focos de crítica dentro del mercado y del propio entorno político que rodea a la empresa.
Cinco bancos para fijar el precio de la operación
Para intentar legitimar la valoración, Indra planea encargar el análisis a cinco o seis bancos de inversión, que deberán determinar cuál sería el precio adecuado para la compañía de armamento propiedad de los hermanos Escribano.
La intención es que el proceso quede resuelto antes de la junta de accionistas prevista para junio, momento en el que podría plantearse definitivamente la operación.
Sin embargo, el debate sobre el precio sigue siendo el principal obstáculo para cerrar la integración.
El salto de 100 millones a 2.000 millones en tan poco tiempo ha generado fuertes dudas entre analistas e inversores sobre cómo se justifica una revalorización de semejante magnitud.
El argumento del “campeón nacional” de defensa
Los defensores de la operación sostienen que la adquisición permitiría reforzar la posición de Indra como referente industrial en el sector de defensa en España.
La empresa de los Escribano fabrica estaciones de armas para vehículos blindados y buques, un tipo de tecnología que complementaría el catálogo de Indra.
Además, algunos promotores del acuerdo advierten de que, si Indra no compra la compañía, podría acabar en manos de grandes grupos europeos de defensa como la alemana Rheinmetall o la italiana Leonardo.
Ese escenario, sostienen, trasladaría inversión industrial fuera de España en un momento en el que Europa está acelerando el gasto en defensa.
Una operación en pleno pulso accionarial
El debate sobre el precio se produce en medio de una tensa lucha de poder en la cúpula de Indra.
El principal accionista de la compañía es la SEPI, con cerca del 28% del capital, seguido por la empresa de los propios Escribano, que controla alrededor del 14,3%.
La preocupación del Estado es que una integración mal diseñada pueda alterar el equilibrio accionarial y dar un poder excesivo a la familia que vende su propia empresa a la compañía que preside.
Mientras tanto, los fondos internacionales presentes en el capital han mostrado en general más simpatía hacia la operación, lo que complica aún más el equilibrio de fuerzas dentro del consejo.
Un futuro aún incierto
Aunque el negocio de Indra atraviesa un momento de fuerte crecimiento —con 436 millones de beneficio en 2025 y una cartera de pedidos récord—, el futuro de la operación con Escribano sigue siendo incierto.
La clave estará en si la valoración final consigue convencer tanto a los accionistas como al Gobierno.
Porque, más allá del debate industrial, la pregunta que sigue sobre la mesa es inevitable:
cómo justificar que una empresa valorada en 100 millones hace solo cuatro años pueda aspirar ahora a venderse por 2.000 millones a la propia compañía presidida por su propietario.

