El Departamento de Comercio de EEUU mantiene abierta la investigación
Indra afronta una investigación en Estados Unidos que puede convertirse en uno de los episodios más delicados de su historia reciente. Según publica Vozpópuli, el Departamento de Comercio estadounidense estudia denuncias de empresarios del sector de defensa que sospechan que tecnología de origen estadounidense pudo terminar en China a través de la compañía española.
La acusación, que no está acreditada y permanece bajo investigación, resulta especialmente sensible porque Indra es una empresa estratégica con una participación pública del Estado español.
Las acusaciones ponen a Moncloa en el centro del problema
El verdadero problema para Indra no es únicamente empresarial. Si las sospechas llegaran a confirmarse, afectarían directamente a una compañía en la que el Estado tiene una posición determinante.
Vozpópuli señala que los denunciantes sospechan que Indra habría facilitado a empresas chinas registros de productos tecnológicos estadounidenses para comercializarlos posteriormente como propios. Entre las tecnologías mencionadas aparecen soluciones de software y hardware aeroportuario y sistemas de predicción meteorológica utilizables en operaciones militares y de seguridad aérea.
La cuestión resulta especialmente incómoda para Moncloa: el Gobierno ha convertido Indra en una pieza central de su estrategia para construir un gran grupo nacional de defensa.
Un socio estadounidense asegura que dejó de confiar en Indra
Uno de los empresarios citados por Vozpópuli afirma que descubrió que Indra había vendido un equipo procedente de China que, según su denuncia, era una copia de uno de sus productos y costaba aproximadamente la mitad.
Tras detectar esas prácticas, asegura que rompió el acuerdo de exclusividad que mantenía con Indra y comenzó a comercializar directamente su tecnología.
Son acusaciones de una fuente empresarial, no una conclusión oficial de las autoridades estadounidenses. Pero precisamente por eso la investigación del Departamento de Comercio adquiere tanta importancia.
La pregunta que Indra y el Gobierno tendrán que responder
Vozpópuli recoge también denuncias sobre una posible eliminación de registros de origen de determinados productos para facilitar su posterior comercialización en China. De confirmarse, el asunto podría tener consecuencias legales muy graves en Estados Unidos, según las fuentes jurídicas citadas por el medio.
Por ahora, no existe una conclusión pública que demuestre que Indra haya cometido espionaje económico o haya actuado en beneficio de China.
Pero la situación plantea una cuestión política difícil de ignorar: si el Estado utiliza Indra como instrumento estratégico para reforzar la industria española de defensa, ¿quién controla realmente los riesgos derivados de sus operaciones internacionales?
Indra no puede permitirse otro agujero de gobernanza
La compañía llega a esta investigación después de meses marcados por fuertes tensiones en su cúpula y por operaciones corporativas en las que la intervención de la SEPI y Moncloa ha tenido un peso relevante.
Ahora aparece un frente mucho más delicado: la confianza tecnológica de Estados Unidos.
Para una empresa que aspira a convertirse en uno de los grandes referentes europeos de defensa, que el Departamento de Comercio estadounidense esté examinando denuncias de este calibre supone, como mínimo, un serio problema reputacional.
Y para el Gobierno, que ha apostado políticamente por Indra, la pregunta es todavía más incómoda: ¿quién responde si las sospechas terminan acreditándose?

