El fracaso de la fusión con EM&E sigue teniendo consecuencias

La nueva dirección de Indra continúa desmontando las estructuras heredadas de la etapa de Ángel Escribano. La salida de Aleix Sanmartín, considerado uno de los colaboradores más próximos al expresidente de la compañía, supone un nuevo paso en la ruptura con un periodo marcado por las tensiones internas, los conflictos de interés y el intento de integrar EM&E en la empresa controlada por la SEPI.

Según publica Vozpópuli, la rescisión anticipada del contrato obligará a Indra a asumir un coste cercano a los 200.000 euros entre penalizaciones y pagos pendientes. Una factura que vuelve a recaer sobre la compañía tras una etapa en la que las decisiones impulsadas desde la presidencia de Ángel Escribano generaron una creciente controversia dentro y fuera del consejo de administración.

Un asesor ligado a la operación que acabó provocando la caída de Escribano

Sanmartín aterrizó en Indra como asesor personal de Ángel Escribano y fue una de las personas encargadas de respaldar mediáticamente el proyecto de fusión con EM&E.

Aquella operación terminó convirtiéndose en el principal foco de conflicto dentro de la compañía. El mercado, los reguladores y buena parte de los accionistas cuestionaron una integración que situaba al entonces presidente de Indra negociando la compra de su propia empresa familiar.

La presión acabó provocando la salida de Ángel Escribano de la presidencia y, semanas después, la venta del 14,3% que los hermanos Escribano mantenían en la compañía.

El coste de una estrategia fallida

La salida de Sanmartín simboliza el cierre progresivo de una etapa que dejó tras de sí una profunda crisis de gobernanza.

La nueva dirección encabezada por Ángel Simón parece decidida a alejarse de los perfiles vinculados al proyecto de los Escribano y a una estrategia que buscaba convertir la fusión con EM&E en el eje de la transformación de Indra.

Sin embargo, el precio de aquel intento sigue aflorando. A los costes derivados de cambios en la cúpula directiva y las indemnizaciones millonarias abonadas en los últimos meses, ahora se suma la rescisión de contratos ligados al círculo de confianza del antiguo presidente.

Una fusión cada vez más cuestionada

Aunque algunos sectores continúan defendiendo la integración de EM&E, el escenario actual es muy diferente al que planteaban los Escribano.

La venta de su participación en Indra eliminó el principal obstáculo accionarial para una eventual operación, pero también evidenció la dependencia del proyecto respecto a sus promotores originales.

Además, la valoración de más de 2.300 millones de euros que llegó a atribuirse a EM&E sigue generando dudas en el sector, especialmente para una compañía cuyo crecimiento en los últimos años ha estado estrechamente ligado a los grandes programas financiados por el Estado.

La salida de Sanmartín, uno de los principales apoyos externos de aquella estrategia, refuerza la sensación de que Indra está optando por pasar página y dejar atrás una etapa que terminó generando más conflictos que resultados.