La fusión con EM&E vuelve a condicionar todo
La crisis en Indra podría dar un giro inesperado. Apenas semanas después de su salida, Ángel Escribano podría volver a la compañía, esta vez como consejero delegado, en un movimiento que evidenciaría hasta qué punto la situación interna sigue lejos de estabilizarse. Según informa El Debate, esta posibilidad ya circula en círculos cercanos al empresario y en el entorno del sector.
Un regreso improbable… pero cada vez más comentado
A día de hoy, el escenario parece complejo. Indra ya cuenta con un consejero delegado, José Vicente de los Mozos, cuyo poder ejecutivo ha sido reforzado tras la llegada de Ángel Simón a la presidencia. Sin embargo, en el entorno empresarial se da por hecho que el verdadero centro de decisión estará en la presidencia, lo que deja abierta la puerta a movimientos inesperados.
El posible regreso de Escribano pasaría por un elemento clave: la salida pactada de De los Mozos. Fuentes del sector apuntan a que un acuerdo económico podría facilitar ese relevo, en un contexto en el que el actual CEO cuenta con otras responsabilidades y opciones profesionales.
De dimisión forzada… a posible retorno
El contexto añade aún más tensión al escenario. Escribano abandonó la presidencia tras un pulso directo con el Gobierno, en medio de la polémica por la fusión entre Indra y EM&E, su propia empresa. Su salida fue interpretada como una decisión forzada, ante el riesgo de bloqueo institucional y de pérdida de contratos clave.
Sin embargo, dentro de la compañía nunca llegó a perder apoyos relevantes. Según El Debate, contaba con el respaldo de buena parte del accionariado, incluidos fondos de inversión de peso como Amber Capital.
Ahora, con el conflicto parcialmente enfriado y las conversaciones reactivadas, su nombre vuelve a aparecer como una opción real, lo que refleja que la crisis de liderazgo en Indra sigue abierta.
La fusión con EM&E vuelve al centro del tablero
El posible regreso de Escribano está directamente ligado a la operación estratégica que provocó su caída: la integración de EM&E en Indra.
Las negociaciones, lejos de haberse cerrado, se han reactivado en las últimas semanas. El precio, eso sí, se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción. Mientras inicialmente se hablaba de valoraciones cercanas a los 2.000 millones de euros, las últimas referencias sitúan la operación en una horquilla más baja, entre 1.000 y 1.500 millones.
A ello se suma otra condición clave: los Escribano deberán reducir su participación en Indra, actualmente en el 14,3%, para facilitar el equilibrio accionarial.
Un equilibrio aún por reconstruir
Otro de los factores críticos será la relación con SAPA, el otro gran accionista industrial. El enfrentamiento entre ambas partes se intensificó durante la crisis y se agravó tras las declaraciones públicas de Escribano. Cualquier avance en la operación requerirá recomponer ese equilibrio.
Indra, entre la estrategia y la inestabilidad
Más allá de los nombres propios, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: Indra necesita crecer para consolidarse como el gran actor de defensa en España, y la integración de EM&E aparece como la opción más inmediata dentro del mercado nacional.
Pero la forma en la que se está gestionando ese proceso —con dimisiones, presiones, posibles retornos y negociaciones cruzadas— proyecta una imagen de inestabilidad constante en la cúpula de la compañía.
La posibilidad de que Escribano regrese después de haber sido forzado a salir no solo reabre el debate sobre la estrategia industrial, sino también sobre la coherencia en la gobernanza de Indra.
Porque si algo queda claro en este escenario es que la crisis no ha terminado.
Simplemente… ha cambiado de fase.

