La llegada de perfiles procedentes de Renault provoca recelos entre trabajadores veteranos
Indra vive un buen momento en Bolsa, con su acción pasando de 47 euros en julio a cerca de 58 euros actualmente. Sin embargo, detrás de esta confianza de los inversores aparecen dudas sobre la estrategia industrial de la compañía.
Según recoge El Debate, algunos trabajadores veteranos cuestionan la apuesta del consejero delegado, José María Recasens, por trasladar al sector de defensa métodos utilizados en la industria del automóvil.
Fabricar armas no es fabricar coches
La principal crítica apunta a que la industria de defensa no puede funcionar exactamente como la automovilística. Mientras los coches se fabrican de forma altamente estandarizada, sistemas como radares, misiles o vehículos militares requieren una elevada personalización.
Una fuente interna citada por El Debate cuestiona también la llegada de numerosos profesionales procedentes de Renault, al considerar que el conocimiento del sector militar requiere una experiencia específica.
20.334 millones en pedidos ponen a prueba a Indra
El reto es especialmente importante porque Indra acumula 20.334 millones de euros en pedidos, un 154 % más que hace un año. La compañía tendrá que aumentar su capacidad productiva sin perder la especialización que exige cada cliente militar.
La gran pregunta es si la automatización permitirá afrontar este crecimiento o si aplicar demasiadas recetas del automóvil puede terminar generando problemas.
Escribano pierde peso mientras aparece Gutmar
En paralelo, el futuro de Escribano sigue siendo una incógnita. La alianza estratégica firmada por Indra con la catalana Gutmar parece alejar, al menos por ahora, la posibilidad de una operación con Escribano.
Mientras tanto, la presencia conjunta de Indra, Santa Bárbara, Escribano y Sapa en Tess Defence muestra que la compañía también necesita alianzas para afrontar sus grandes programas militares.
Recasens se enfrenta ahora a la verdadera prueba
La estrategia de José María Recasens tendrá que demostrar que las ventajas de la producción industrial pueden aplicarse a la defensa sin sacrificar experiencia y personalización.
El mercado ya está premiando a Indra. Ahora falta comprobar si su modelo industrial está realmente preparado para responder a una cartera de pedidos récord.

