La credibilidad de la CNMV vuelve a quedar en entredicho
La CNMV ha abierto actuaciones para analizar la venta del 14,3% que los hermanos Ángel y Javier Escribano mantenían en Indra, una operación ejecutada en mayo y que les permitió abandonar el capital de la compañía en pleno enfrentamiento con la SEPI y Moncloa.
La investigación llega después de meses de controversia alrededor de la figura de Ángel Escribano, que simultaneó la presidencia de Indra con las negociaciones para que la empresa comprara EM&E, la compañía familiar de la que era propietario junto a su hermano. Una situación que numerosos inversores y analistas consideraron un conflicto de interés evidente.
Una operación opaca de más de 1.300 millones
El foco de las pesquisas está ahora en las circunstancias que rodearon la venta de la participación de los Escribano y en el cumplimiento de las obligaciones de información al mercado.
La salida del capital nunca fue explicada con claridad. Aunque Indra comunicó a la CNMV que EM&E había transmitido la totalidad de sus acciones, no se detalló quién adquirió realmente ese paquete ni cómo se ejecutó una operación financiera especialmente compleja, articulada mediante derivados y financiación estructurada con JP Morgan.
Lo llamativo es que, pese al tamaño de la transacción, el mercado apenas percibió movimientos significativos y nunca apareció un nuevo accionista de referencia que absorbiera públicamente ese 14,3%.
La CNMV, bajo presión
La actuación del supervisor también genera interrogantes.
Durante meses, la CNMV observó cómo avanzaban las conversaciones para integrar Indra y EM&E, una operación que colocaba al presidente de una empresa cotizada negociando la venta de su propia compañía al grupo que dirigía.
Pese a ello, el organismo se limitó a exigir información adicional y a reclamar la publicación del protocolo diseñado para gestionar el conflicto de interés.
Ahora, una vez consumada la salida de los Escribano y cerrada la crisis, el regulador anuncia que está recopilando información sobre la operación.
La pregunta que se hacen algunos inversores es inevitable: ¿por qué la CNMV actúa ahora y no cuando el conflicto de interés estaba plenamente vigente?
Del control de Indra a una salida precipitada
Los hermanos Escribano pasaron en apenas dos años de convertirse en los principales accionistas privados de Indra a abandonar completamente la compañía.
Su ascenso coincidió con una etapa marcada por adjudicaciones multimillonarias del Ministerio de Defensa y por la intención de impulsar una fusión que llegó a valorar EM&E en más de 2.000 millones de euros.
Sin embargo, el rechazo creciente dentro del consejo, las dudas sobre la gobernanza de la operación y la presión de la SEPI acabaron provocando la salida de Ángel Escribano de la presidencia y, posteriormente, la venta de toda su participación.
Un caso que deja dudas sobre la supervisión
Más allá del resultado de la investigación, el episodio vuelve a poner en cuestión el papel de la CNMV durante uno de los procesos corporativos más controvertidos vividos recientemente en el mercado español.
Mientras el regulador asegura ahora que está analizando la operación, numerosos accionistas recuerdan que durante meses se permitió avanzar una negociación marcada por evidentes conflictos de interés, valoraciones controvertidas y una creciente incertidumbre para el mercado.
La investigación sigue abierta. Pero para muchos observadores, el problema no es únicamente qué ocurrió en la venta de los Escribano, sino por qué las alarmas regulatorias no sonaron con la misma intensidad cuando la polémica estaba en pleno desarrollo.

