El regulador mantuvo silencio ante una crisis de gobernanza evidente

La crisis en Indra no solo ha puesto en cuestión a su dirección y al Gobierno, sino que ha abierto un nuevo frente: el papel de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores). Según publica Vozpópuli, el silencio del regulador en la crisis de Indra ha generado un creciente malestar en la propia compañía y en el entorno del IBEX 35.

Un regulador ausente en una crisis de gobernanza evidente

En los círculos empresariales se cuestiona abiertamente si la CNMV ha cumplido con su función de supervisión ante una situación que afecta directamente a la gobernanza de una empresa cotizada. La presión política sobre Indra para forzar la salida de Ángel Escribano no solo impactó en la presidencia, sino también en el consejo de administración, incluidos los independientes.

Todo ello ha ocurrido pese a que el regulador se comprometió en 2022 a mantener una vigilancia reforzada sobre Indra, tras episodios anteriores de inestabilidad.

Una crisis estructural que la CNMV ya conocía

La actual situación no es un hecho aislado. Desde 2021, Indra ha vivido una sucesión de decisiones que han deteriorado su estabilidad: la salida de Fernando Abril-Martorell, el aumento de la participación de la SEPI y los cambios constantes en el consejo.

En ese contexto, la CNMV abrió una investigación que terminó sin sanciones, pero con una advertencia clara sobre posibles desviaciones en el gobierno corporativo de Indra. Incluso dejó abierta la puerta a una reapertura si se producían nuevos episodios.

Esos episodios han llegado. Y, sin embargo, la respuesta del regulador no.

Interferencias políticas y decisiones que afectan al mercado

Los últimos meses han estado marcados por movimientos que han tensionado al máximo la compañía. Entre ellos, la intervención de la SEPI en pleno consejo de administración o la comunicación remitida al mercado solicitando implícitamente la salida del presidente.

Estas actuaciones han tenido impacto directo en la cotización de Indra y han alimentado la incertidumbre entre los inversores, sin que la CNMV haya anunciado medidas concretas.

Un relevo forzado bajo presión y sin control visible

La dimisión de Escribano y el nombramiento de Ángel Simón como presidente no ejecutivo se produjeron en un proceso acelerado y bajo presión política. Un relevo que plantea dudas sobre el respeto a los estándares de transparencia en empresas cotizadas.

Durante todo este proceso, la presión sobre los consejeros fue en aumento, mientras el regulador mantenía un perfil bajo.

La CNMV, en el centro del debate sobre supervisión

La CNMV ha defendido que su papel es garantizar la correcta difusión de la información al mercado. Sin embargo, la ausencia de una actuación visible en un caso como este reabre el debate sobre la eficacia del control del mercado en España.

Más aún cuando el propio organismo ya había advertido previamente sobre la situación de Indra.

Indra como síntoma de un problema mayor

Lo ocurrido en Indra trasciende a la compañía. La combinación de intervención política, crisis de gobernanza y falta de respuesta del regulador plantea dudas sobre la solidez del sistema de supervisión.

Más que un caso aislado, Indra se ha convertido en un ejemplo de debilidad en los mecanismos de control del mercado.

Y deja una pregunta incómoda:
si la CNMV no actúa ante una crisis de esta magnitud, ¿cuándo lo hará?

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