El papel del Estado vuelve a ser clave en una operación de fuerte carga política

La polémica fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) vuelve a cobrar protagonismo después de que los hermanos Ángel y Javier Escribano hayan vendido el 14,3% que controlaban en Indra, una operación que, según ha publicado Vozpópuli, formaría parte de un acuerdo con Moncloa para facilitar la futura integración de su empresa familiar en la tecnológica participada por la SEPI.

Lejos de cerrar el capítulo más controvertido de la historia reciente de Indra, la venta reabre una operación que ya provocó una grave crisis de gobernanza, la salida forzada de Ángel Escribano de la presidencia y un intenso debate sobre los límites entre los intereses privados y el control público de una empresa estratégica.

Una fusión que nunca convenció

Los defensores de la operación insisten en las supuestas sinergias industriales entre ambas compañías. Sin embargo, la realidad es que la integración siempre estuvo rodeada de dudas. No solo por el evidente conflicto de interés que suponía que el presidente de Indra impulsara la compra de la empresa fundada por su propia familia, sino también por las incógnitas sobre la valoración de EM&E y el beneficio real que aportaría a la compañía.

La operación llegó a paralizarse precisamente por la presión de consejeros independientes, accionistas y organismos supervisores, que alertaron de los riesgos reputacionales y de gobernanza que suponía seguir adelante en aquellas condiciones.

Moncloa despeja el camino

Según la información de Vozpópuli, la venta de las acciones habría servido para eliminar el principal obstáculo político: que los Escribano pudieran acumular una participación superior a la de la SEPI tras una eventual fusión.

Es decir, el problema no sería ya la conveniencia de la operación, sino cómo ejecutarla sin alterar el control accionarial del Estado.

Más política que industria

La principal crítica que sigue planeando sobre esta integración es que parece responder más a un complejo equilibrio de poder entre Moncloa, la SEPI y los Escribano que a una necesidad industrial urgente.

Mientras Indra afronta retos como su posicionamiento internacional, los retrasos en programas estratégicos o la competencia europea, la compañía vuelve a verse arrastrada a una operación que ya provocó una crisis interna sin precedentes.

Porque la gran pregunta sigue siendo la misma: si la fusión era tan positiva para Indra, ¿por qué tuvo que paralizarse por un conflicto de interés y por qué necesita ahora un acuerdo político para volver a ponerse en marcha?

Información elaborada a partir de datos publicados por Vozpópuli.