La batalla empresarial entre accionistas sale a la luz

La salida de Ángel Escribano de la presidencia de Indra no ha cerrado la crisis interna de la compañía. Al contrario, ha abierto una nueva fase marcada por acusaciones directas, tensión política y dudas sobre la fallida fusión entre Indra y Escribano EM&E.

En una entrevista publicada por El Debate, el ya expresidente rompe su silencio con un tono inusualmente duro, apuntando contra varios actores clave del ecosistema empresarial y político. Su versión contradice el relato oficial y vuelve a situar en el centro la polémica operación que pretendía integrar su propia empresa, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), dentro del grupo.

“Todo estaba aprobado… hasta que SAPA se metió”

Escribano sitúa el origen del conflicto en el cambio de posición de SAPA Placencia de las Armas, tercer accionista de Indra, controlado por la familia Aperribay. Según su relato, en el consejo de administración de diciembre existía un respaldo total —incluida la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales)— tanto a su continuidad como a la fusión.

“El consejo votó a favor. No había conflicto de interés ni nada”, asegura.

El giro, según explica, se produce cuando SAPA comienza a oponerse a la operación. A partir de ese momento, sostiene, la SEPI también cambia de postura, lo que termina por dinamitar un proceso que, hasta entonces, consideraba encarrilado.

Acusaciones directas: “Mentiras, calumnias y trampas”

El ex presidente de Indra eleva el tono y atribuye su salida a una operación coordinada en su contra. Señala directamente a Iván Redondo, ex jefe de gabinete de Pedro Sánchez, al que acusa de actuar en favor de intereses industriales rivales.

“Liaron una con mentiras, calumnias y trampas en contra mía, y ya está: yo estoy fuera y ellos dentro”, afirma.

En su relato, vincula además a Redondo con empresas como SAPA y Santa Bárbara Sistemas —filial de la estadounidense General Dynamics— sugiriendo un posible conflicto de intereses en el sector de defensa y una pugna por contratos estratégicos.

Ataque a la familia Aperribay

Escribano también carga contra la familia Aperribay, a la que responsabiliza de haber bloqueado la operación. Además, cuestiona su situación económica y la falta de atención mediática sobre su actividad.

“La familia Aperribay no parece que esté en una buena situación económica”, afirma, en unas declaraciones que intensifican el enfrentamiento empresarial.

Este señalamiento introduce un nuevo elemento en la crisis: la confrontación abierta entre accionistas clave de Indra.

Silencio crítico sobre De los Mozos

En cuanto al papel del consejero delegado, José Vicente de los Mozos, Escribano evita un ataque frontal, pero deja entrever críticas.

“No sé dónde ha estado. Quizá ha estado beneficiándose de no estar en ningún sitio”, señala, sugiriendo una posición oportunista durante la crisis.

La frase refleja una posible falta de alineación en la cúpula directiva de Indra en uno de los momentos más delicados de su historia reciente.

Una crisis que se agrava

Las declaraciones de Escribano reabren todas las incógnitas sobre su salida y sobre la fallida operación corporativa. No solo cuestionan el relato oficial sobre el conflicto de interés en la fusión con EM&E, sino que introducen acusaciones graves sobre presiones políticas, luchas empresariales y control del sector de defensa.

El resultado es claro:
Indra sigue inmersa en una crisis de gobernanza y reputación, en la que se cruzan intereses industriales, poder político y disputas accionariales.

Y con un ex presidente dispuesto a señalar públicamente a sus rivales, el conflicto está lejos de cerrarse.

Puedes leer el artículo original en El Debate.