El trasfondo: la fallida fusión con EM&E

El enfrentamiento entre la familia Escribano y los Aperribay, principales accionistas a través de SAPA Placencia, ha escalado hasta el terreno judicial e institucional tras unas declaraciones de Ángel Escribano que han desatado una reacción inmediata.

Según informa El Confidencial, los Aperribay han decidido ponerse en manos del despacho Pérez-Llorca para estudiar acciones legales por las declaraciones del expresidente de Indra, que en una entrevista concedida a El Debate llegó a calificar a SAPA como una “empresa terrorista” y de “asesinos criminales”.

Los Aperribay activan la vía legal e institucional

La respuesta de la familia vasca no se limita al ámbito judicial. Tal y como recoge El Confidencial, también han decidido elevar una queja formal ante el Gobierno vasco, el Ejecutivo de Pedro Sánchez y la SEPI, principal accionista de Indra con un 28%.

El objetivo es que las instituciones tomen nota de lo que consideran unas injurias graves que traspasan cualquier límite en el ámbito empresarial.

El conflicto, que ya era intenso dentro del consejo de administración, se traslada así al plano político en un momento especialmente delicado para la compañía.

El origen: la fallida fusión con EM&E

El trasfondo de esta escalada está en la frustrada fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), operación que habría supuesto ingresos de más de 2.000 millones de euros para la familia Escribano.

La operación fue finalmente frenada por el Gobierno ante el evidente conflicto de interés, al coincidir comprador y vendedor en el accionariado de la compañía.

En la entrevista publicada por El Debate, Escribano responsabiliza directamente a SAPA de haber dinamitado la operación, una acusación que ahora se transforma en un ataque frontal con consecuencias legales.

Unas declaraciones especialmente sensibles

Las palabras de Escribano han tenido un impacto especialmente profundo en la familia Aperribay. El patriarca, Joaquín Aperribay, fue objetivo de la banda terrorista ETA en dos ocasiones, en ataques que incluyeron el asesinato de su chófer y el envío de una carta bomba.

En este contexto, las referencias a “terrorismo” han sido interpretadas como una línea roja inaceptable, lo que explica la contundencia de la reacción.

El precedente del “dossier” y la escalada del conflicto

El enfrentamiento entre ambas familias no es nuevo. El Confidencial ya reveló la existencia de un supuesto dossier que detallaba la situación financiera y patrimonial de los Aperribay, incluyendo descalificaciones y referencias a su actividad empresarial.

Aunque los Escribano negaron su autoría, los empresarios vascos siempre sospecharon de su entorno, especialmente porque el documento habría sido distribuido por un asesor cercano a Ángel Escribano y llegó a canales internos de Indra.

Las recientes declaraciones del ex presidente, en las que vuelve a cuestionar la situación económica de SAPA, han reactivado esas sospechas y elevado aún más la tensión.

Un conflicto abierto en el corazón de Indra

La guerra entre accionistas se produce en un momento crítico para Indra, que intenta recomponer su gobernanza tras la salida de Escribano y redefinir su estrategia en el sector de defensa.

Sin embargo, lejos de estabilizarse, la compañía se enfrenta ahora a un conflicto abierto que mezcla intereses empresariales, poder político y enfrentamientos personales.

Y con ambas familias aún presentes en el accionariado —y obligadas a coincidir en el consejo—, todo apunta a que el choque no solo continuará, sino que puede intensificarse en las próximas semanas.

Puedes leer el artículo original en El Confidencial.